Patologías del vínculo temprano
Desde el interés cada vez mayor que le asignara a las vivencias traumáticas como factor desencadenante del trastorno mental, Ferenczi abordó este tema en varios trabajos correspondientes al último período de su obra.
Como habíamos anticipado al mencionar los desarrollos de la técnica activa, la experiencia clínica llevó a Ferenczi a reconsiderar la teoría traumática de los trastornos mentales. Al respecto, sus conceptualizaciones pueden ser consideradas anticipatorias de lo que serían, muchos años más tarde, los descubrimientos de Spitz en torno al hospitalismo y los desarrollos de Winnicott acerca de las disfunciones en la díada madre-hijo.Ferenczi estaba convencido de que una primera fase, en general feliz, del niño, podía ser interrumpida abruptamente por acontecimientos traumáticos, en cuyo caso se producía un grave desequilibrio entre los impulsos libidinales y los agresivos. Sostuvo que la fuerza vital del niño al momento del nacimiento es escasa, y que sólo se incrementa mediante un tratamiento y una educación llevados con tacto. Ferenczi fue elocuente al sugerir las consecuencias que, para el infante, se pueden derivar de la falta de dichas cualidades en sus primeros vínculos.
He querido indicar la probabilidad de que los niños acogidos con frialdad y sin cariño mueran fácilmente por propia voluntad.
Estas consideraciones teóricas tenían para él un claro correlato técnico. No olvidemos que en esta época estaba abocado al empleo de la técnica de relajación, método al cual nos referimos anteriormente, y que había desarrollado para el abordaje de pacientes con deficiencias de importancia en su maduración emocional. Es así como Ferenczi opinó que en estos casos es necesaria una elasticidad en la técnica que permita la instauración de un vínculo terapéutico suficientemente sólido. Sus elaboraciones parecen coincidir significativamente con los desarrollos que otros autores psicoanalíticos, años después, propondrían a propósito, por ejemplo, de los trastornos narcisistas de la personalidad.
El paciente sin conocimiento es como un niño que ya no es sensible al razonamiento, sino más a la benevolencia materna. Si falta esta benevolencia se halla sólo y abandonado...en la misma situación insoportable que, en determinado momento, le condujo a la ruptura psíquica, y luego a la enfermedad.
Del mismo modo, hizo referencia por primera vez a la importancia que tiene para el desarrollo infantil el contacto corporal temprano entre madre e hijo. Para Ferenczi, los peligros de esta fase radicaban en una madre para la cual su hijo no alcanzara una existencia por sí mismo sino en cuanto sustituto materno, o bien en el caso de que se tratara de una madre sobreestimulante.
Hasta aquí, hemos estado refiriéndonos al pensamiento de Ferenczi acerca de las vicisitudes de la más temprana infancia: el niño no deseado o mal acogido por su ambiente, ó demasiado bien recibido y luego rechazado; esto dará lugar a que se presente una neurosis de frustración como un cuadro que se halla a mitad de camino entre lo endógeno y lo exógeno, y que produce un aumento considerable de la pulsión de muerte en el niño, convirtiéndose éste en un depositario del sadismo inconsciente de sus padres.A una época posterior en la evolución del niño corresponden los traumatismos a los que podría haber sido expuesto, y que Ferenczi trató en el último artículo que publicara en 1933, año de su muerte. En él, se refiere al doble lenguaje en el que puede ser aprisionada la infancia: lenguaje de la ternura y lenguaje de la pasión.
Consideraba que las seducciones incestuosas por parte de los adultos son más frecuentes de lo que se cree, y se producen cuando los adultos confunden el juego de los niños con los deseos de las personas sexualmente maduras. La indefensión del niño frente a esta situación la convertía en patógena....la personalidad aún debilmente desarrollada reacciona al desagrado brusco no mediante la defensa sino con una identificación ansiosa y con la introyección de lo que la amenaza o la agrede.
De esta manera, Ferenczi desarrolló los conceptos de identificación con el agresor e introyección del sentimiento de culpabilidad del adulto como nociones que permiten comprender la escisión en el psiquismo infantil a partir del hecho traumático.
El niño, dividido ya, inocente y culpable a la vez, ha perdido confianza en el testimonio de sus sentidos. Una vez seducido, se identifica con el agresor y trata de gratificar sus deseos, aún a costa de renunciar a su propio sentido de la realidad; luego, se desarrolla en él un estado similar al del sueño, en el que el niño duda que la seducción haya realmente ocurrido.Sin embargo, Ferenczi hizo hincapié en algo más, que, en su opinión, le confiere al trauma su verdadero sentido patógeno:
La desaprobación por la madre de lo que ha podido pasar hace al traumatismo patógeno.