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"LA MUJER EN EL MUNDO DE GEORG GRODDECK"

La siguiente es la transcripción al castellano del texto relatado en el video

" Y al lado del varón luchador vive un ser gobernado directamente por el poder de la naturaleza. Por siempre reverenciado como portador del más sagrado de los símbolos : el símbolo de la vida misma. Un ser que no se encierra en sí mismo, sino que abraza todas las cosas : el pasado y el futuro, el símbolo de todo lo que es mortal : la mujer.

¿ Cómo no amar a la mujer cómo haríamos para no amarla ?. La mujer es siempre la mujer, no importa como ella cambie su forma y apariencia. Y más allá de las mentiras que pueda decir, ella permanece siempre verdadera y fiel para con su propia naturaleza : la maternidad. Cuando nace es ya una madre, la condición de madre es innata en ella. Es sólo uno de nuestros errores pensar que sólo las mujeres que han dado a luz son madres. ¿Cómo no amar a la mujer, cómo haríamos para no amarla ?".

He aquí la primera mujer amada por Groddeck : Caroline, su madre." Mi madre sufrió mucho en la vida, era muy sensible a la belleza y la alegría, pero no tenía aquello que ella me predicó mil veces hasta que lo aprendí : la alegría de la florecita en el camino polvoriento. Para ella era necesario recoger la florecita, tenerla en la mano, olerla, gozarla. Era demasiado mujer como para que le fuera suficiente la contemplación de la existencia de algo".

La presencia de su hermana Lina, esa niña frágil y enfermiza tan diferente de sus hermanos varones, reveló al pequeño Groddeck las diferencias de los sexos, algunos secretos del carácter femenino, los misterios de la menstruación. Ella tenía, desde pequeña, una enfermedad cardíaca." De allí que surgió luego mi tendencia a ocuparme de los enfermos crónicos", refiere Groddeck. Mientras vivió Lina - ella murió a los treinta y ocho años, en 1903 - el apoyo y la compañía de su hermana, significaron mucho en la vida de Georg." Ella dejó en mí lo mejor que tuve : la confianza en Dios, en la vida y en el ser humano".

La primera carta que Groddeck escribió estaba dirigida a una mujer y contenía una dolorosa mentira : los buenos deseos para su boda. Groddeck tenía entonces seis años y Luisita, su institutriz, era la destinataria. Ya viejo, recuerda :" Hasta dos días antes de enviar esa carta, yo estaba completamente convencido de que Luisa estaba destinada a ser mi emperatriz cuando yo fuera emperador" : Entre aquella carta y este recuerdo, otras cartas llenas de verdades harán célebre a su autor.

En las páginas autobiográficas de Groddeck, escritas alrededor de los sesenta años, surgen frescas y vívidas otras criaturas femeninas. Las compañeritas de colegio : Sibil, Ana, Bertha, Alma, las tías, las amigas de su madre, su maestra, la gordísima señorita Hochbohn y más tarde, las muchachas de la adolescencia." Me gustaba leer y soñar, dice, yo tenía un exagerado interés estético, pero era para ocultar el verdadero interés : lo humano o, en todo caso, mi atracción por la mujer. A veces a cierta distancia, seguía a una chica ; ni se me ocurría pensar qué habría pasado si yo le hubiera gustado. No buscaba la verdad de las cosas, sino la fantasía. Las pinturas, las representaciones plásticas, los catálogos, me hacían el mismo efecto".

Tiempo después, en sus primeros años de médico, la mayor parte de sus pacientes, eran mujeres. Fue una de ellas, la señorita G. quien llegó al sanatorio gravemente enferma, la que descubrió ante los ojos de Groddeck, el mundo del símbolo y los recónditos significados que en él pone el ser humano enfermo. Esos significados comenzaron a ser descifrables para Groddeck. También con la señorita G. comprendió hasta qué punto la relación del médico con el paciente está sujeta al poder de sentimientos que se despiertan al margen de la lógica del saber científico y del deseo consciente de curarse." Para ella, dice, yo era su madre".

El genio de Groddeck no se apresuró a darle a esto un nombre : transferencia, y tampoco lo limitó la aplicación de lo que había descubierto, al área de lo psiquíco. Por aquel tiempo había terminado ya su primer matrimonio." Mi primer matrimonio fue un fracaso. En realidad sólo tuvo cierta importancia durante un par de años. Quizás ni siquiera esto. De ese matrimonio nació mi única hija. Me temo que ella heredó de sus padres, con las buenas cosas, también las malas".

Ya hombre maduro Groddeck reconoce." No es fácil amar a los niños para el benjamín de una familia. Pero el gran odio que les tenía lo perdí al conocer a mis sobrinos y sobrinas cuando empecé a jugar con ellos. Lo último que me quedaba del rechazo hacia los niños lo perdí con el nacimiento de mi hijita".

Pero la pequeña Bárbara Groddeck no sólo acrecentó el amor de su padre por los niños,

alguna vez también lo hizo sentirse responsable por su carácter tímido, retraído, algo hosco. Dice Groddeck :" Cuando mi nena tenía tres años, poco después de un viaje a Kösen empezó a tener miedo. Yo creo que ella como era muy inteligente, se dio cuenta de la terrible timidez de su padre y creyó que tenía que imitarla". Fotografías y frases escritas en el álbum de recuerdos, con una letra extrañamente grande y clara, y firmada simplemente Barbel, dan testimonio de la presencia de la hija junto al padre hasta los años de la vejez.

En 1926, Groddeck escribe :" Con mi segundo matrimonio me convertí en un ser humano. En 1915 conocí a mi esposa, ella está a mi lado y trabaja silenciosamente conmigo. Tengo la impresión que si nos hubiésemos conocido antes, no nos habríamos dado cuenta de que éramos el uno para el otro. Como ya los dos éramos personas maduras y seguras, la cosa resultó. Ella me conoce y me ama. Así puedo afirmar que mi vida se ha enriquecido con el amor". Algunos párrafos de las notas autobiográficas muestran la influencia de Emmy sobre su esposo." Haber reconocido las fuerzas desconocidas del hombre, hizo que pudiera exteriorizar mi íntimo ser. Cuando Emmy llegó a mi vida, se aceleró todo ese proceso. Luego de un tiempo, encontró su expresión en mi novela" El buscador de almas" y, finalmente en" El libro del Ello". Y agrega :" Hasta mi edad madura no me convencí de mi profunda inclinación hacia los animales y las plantas, hacia lo que se entiende por naturaleza. Luego por influencia de mi mujer, liberé ese caudal enorme que tenía aprisionado en mi interior a causa de mi tonta soberbia y obstinación".

El amor libre y generoso de Emmy acompañó a Groddeck desde que se encontraron. Compartió con ella los veinte últimos años de su vida. Después sólo quedaron los recuerdos para ella y para los que lo amaron. Y desde la muerte de Emmy fue también una mujer quien conserva cuidadosamente cartas, manuscritos y documentos de Groddeck, Madame Margaretha Honegger.

Pero volviendo hacia atrás la mirada, encontramos a otra mujer que fue fundamental en la vida de Groddeck : Bertha, una joven robusta y tierna que recuerda así :" El lactante que es alimentado por un ama, se ve siempre condenado a la duda : la madre y la nodriza, ¿ a quién debe amar ?, ¿ con cuál de las dos quedarse ?. No puede elegir. La duda, así, lo empuja hacia la fantasía y qué otra cosa es la ciencia sino una variante de la fantasía ?". He ahí el camino que, saciada el hambre de los primeros días, en los pechos cálidos de Bertha el destino le señala a Georg Groddeck.

" En todo ser humano hay un hombre, una mujer y un niño. Hombre, mujer y niño hacen al completo ser humano", dice Groddeck. La mujer o aún más, todo lo de femenino que hay en el ser humano - así definido - fue un terreno en el que la audacia del heterodoxo pensamiento del psicoanalista silvestre se internó muchas veces. El oculto mundo de Eva se abrió generosamente ante su mirada. Esa mirada libre, sabía ya desconfiar de homenajes y retóricas, buscaba la esencia de las cosas.

"Desde muy temprana edad conocí la historia de" Don Quijote de la Mancha" ; lo que me parecía más terrible era la servidumbre de ese noble caballero con las mujeres. Que el hombre de la Mancha fuese burlado justamente por aquéllas a quienes servía, eso a mí me subleva. Un hombre no debe hacer nada para ponerlo a los pies de una mujer. Debe lograr las cosas por él mismo, para él mismo. En esto veo yo alguna relación con mi conducta hacia la mujer"

Joven médico militar, Groddeck es testigo del entusiasmo con que algunas muchachas de su tiempo, quieren estudiar medicina y el rechazo que este deseo despierta en la sociedad de su época y, por supuesto, en los médicos. Corre 1893, han pasado desde entonces más de 90 años, Groddeck escribe." El grito en el cielo contra la emancipación lo ponen, desgraciadamente, los médicos. Hablan mucho del poco peso del cerebro de femenino, pero lo más importante es el miedo a la competencia. No hay nada que temer, sólo una pocas mujeres lograrán sobresalir en la profesión. Exactamente igual que los hombres-.Eso emana de la propia naturaleza humana.".

Así piensa Groddeck a los veintiséis años y a los cincuenta afirma :" El oficio de médico es el que se aproxima más al de la madre". La mujer y su mundo. Todos los hombres detuvieron allí muchas veces su mirada. Sólo algunos pudieron acercarse a sus recónditas verdades. Groddeck se asoma al pensamiento de esos hombres, a la historia, la mitología, a la Biblia. Ve a Eva a través de Sara, de Esther, de Ruth, de Judith, de todas las mujeres del Antiguo Testamento y luego en Salomé - que pide la cabeza de Juan como trofeo - en la Samaritana, en María Magdalena y en María, la madre de Dios. La madre de Dios o para Groddeck, simplemente, la madre." Todo ser humano en el claustro materno se ha sentido omnipotente. Resultaba fácil entonces pensar que él mismo es Dios y su madre, por lo tanto, la madre de Dios", dice Groddeck en sus" Conferencias".

Se asombra, también, ante las criaturas de Goethe. Para él, el más grande entre los poetas. Margarita y Clara son para Groddeck, figuras reveladoras de lo esencial de la mujer." Nada puedo agregar a esto, dice. Mientras tanto, las mujeres del tiempo de Groddeck trabajan, estudian, se destacan en la ciencia, escriben, brillan en lo escenarios. Un hombre, Henrik Ibsen es testigo de esa evolución y quiere hacerla vivir en los personajes de sus obras. Nora y la Rebecca West de Rosmersholm, desatan una polémica entre Groddeck y Freud. Pero en medio de estos ya célebres personajes femeninos, asoma tímidamente Blancanieves, la pequeña heroína de los hermanos Grimmm. De la mano de Groddeck llega a las páginas de" Imago" en 1922. Toda rojo, blanco y ébano, tiene algo que decir. Ella es para Groddeck el símbolo del genital femenino. Años más tarde una joven psicoanalista envía a Groddeck un trabajo suyo titulado" El miedo a la mujer". Ningún psicoanalista de su época, y no sólo de esa época, había merecido mejor esa dedicatoria.

La mujer es un tema fundamental en la obra grodeckiana, más aún, su valoración de lo femenino., es coherente con su actitud hacia las mujeres a lo largo de toda su vida. Releyendo hoy a Groddeck surgen las preguntas : ¿ por qué el psicoanálisis, a través de los años encontró tantos escollos para explicar la sexualidad femenina ?, por qué dio una y otra vez una imagen de la mujer como criatura inmadura o castrada ?, por qué frente al sexo de la mujer, el ojo del psicoanalista tuvo tantas dificultades para ver ?.

En el inconsciente freudiano, en el oscuro territorio de lo reprimido, no había rastros del recuerdo de nuestra primera morada, el claustro materno, ni de la vagina, el difícil e irrepetible camino por el que un día llegamos al aire y a la luz. Groddeck trata de explicar un posible por qué." Es el destino del ser humano que se avergüence de haber sido humanamente concebido y dado a luz. En su vanidad siente amenazada su similitud con Dios por esta circunstancia", dice en"El libro del Ello" y agrega :" No soportamos la idea que tenemos una madre, apenas se nos recuerda que fue ella quien nos dio la vida, la odiamos. . No queremos saber que ha sufrido por nosotros. Sé que mi madre me dio a luz, hablé de ello como si fuera lo más natural del mundo, pero mi corazón se niega a reconocerlo, se opone a gritos y dice. .. No!. Este saber suele caer como una piedra sobre nuestro pecho". Cae como una piedra sobre nuestro pecho y también pone un velo ante los ojos del psicoanalista.

Freud insiste :" Habrá que preguntarle a los poetas". Y el poeta contemporáneo de Freud y de Groddeck, dice :" Quiero ver, es necesario atreverse a mirar la grieta abierta en la granada madura y, si os atrevéis, la fisura. Queréis decirme que no la veis ?, que no veis esa grieta ?. Por mi parte prefiero que mi corazón se rompa". Prefiero que se rompa el corazón dice el poeta, antes que negar la realidad de que esta grieta existe y que no es sólo la herida abierta por la castración, que es otra cosa, parece pensar el buscador de almas. Su ojo inquisidor mira a través de la lente y quiere hallar algo más, otra respuesta.

Georg Groddeck, el buscador de almas, espera y medita frente a la puerta que los seres humanos trasponemos para llegar al mundo. Antes que hundirse en complicadas teorías, quiere ver, se atreve a ver, invita a mirar. Las primeras invitadas son, naturalmente, las mujeres." Me acusan de levantar el velo de inocencia que las jóvenes tiene delante de los ojos", dice. Groddeck insiste en la necesidad de que ellas acepten su verdadera naturaleza." Ser mujer es algo que puede ser envidiado y deseado por el hombre", piensa." Acaso sea la envidia lo que hace que yo, a veces, me burle de las madres", dice." La rabia que me da el no ser mujer y, por consiguiente, no poder ser madre y eso no me ocurre solamente a mí, sino a todos los hombres". Audaz afirmación, sobre todo, si se piensa que fue hecha a comienzos de este siglo. Pero hay más : para este iconoclasta la frigidez femenina es un mito y el parto es el supremo goce de la mujer.

La mujer como madre. Groddeck se atreve a afirmar :" En cada madre se da además de amor aversión a su propio hijo. El ser humano está sujeto a una ley que reza : donde hay amor, allí también hay odio. Donde hay respeto, desprecio ; donde hay admiración, envidia. Esta ley rige implacablemente y las madres no constituyen una excepción". Y Groddeck, médico al fin, - el médico es el padre, pero para Groddeck sobre todo, la madre - divide a los seres humanos en sanos y enfermos, según la relación que tienen con una mujer, con su madre." El objetivo de unos, dice, es la vida y después de ella, la muerte. Los otros tienen miedo de la vida y de la muerte y desean volver a los brazos protectores de la madre. Unos son los sanos, los otros, los enfermos. Lo que cuenta en esto es, si desean la madre real o el símbolo de la madre : el reposo de la tumba. El vientre de Eva, el seno de la tierra madre : comienzo y fin. Devenir repetido eternamente entre la presencia y el símbolo de la mujer. -

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