El Complejo de Edipo Temprano

En la teoría kleiniana el único período que podría considerarse preedípico es el anterior al pasaje del pecho al pene. Los motivos de este pasaje y, por lo tanto, los orígenes del Complejo de Edipo, son formulados de distinta manera antes y después del desarrollo del concepto de posición depresiva.

En 1928, en LOS ESTADIOS TEMPRANOS DEL COMPLEJO DE EDIPO:

Por lo tanto queda desvinculado el Complejo de Edipo de la fase fálica tal como la describe Freud. Sus orígenes pasan a ser ubicados en las fases pre-genitales y la fase fálica tiene para Klein las características de fase genital completa.
En los desarrollos teóricos previos a la formulación de la posición depresiva considera que las frustraciones orales (destete) constituyen el factor principal en la liberación de las tendencias edípicas. La ansiedad persecutoria junto a la búsqueda de reencontrar las gratificaciones que se obtuvieron con el pecho impulsan tanto a la niña como al varón hacia el pene, con el que se revive la doble relación conflictiva.

El pasaje a la relación triádica, o sea, del pecho al pene, se sostiene tanto en la fantasía oral de incorporación para calmar la frustración en relación al pecho como en la necesidad de buscar un nuevo objeto que amortigüe las fantasías retaliativas que sufre en relación a los ataques fantaseados al cuerpo materno.

Los análisis tempranos muestran que el conflicto de Edipo se hace presente en la segunda mitad del primer año de vida, y que al mismo tiempo el niño comienza a modificarlo y a construir su Superyo.

En el X Congreso Internacional de Innsbruck describe el inicio temprano del Complejo de Edipo en relación al cuerpo de la madre.
En su teorización se destaca la fase femenina ,considerada el inicio del Edipo en ambos sexos. Consiste en la identificación con la madre en la fase anal-sádica, tanto por parte de la nena como del varón. Esta identificación es la resultante de la confluencia del impulso epistemofílico y el deseo de tomar posesión y atacar el interior del cuerpo materno , deseo vehiculizado en las características orales y anales de las fantasías de este período.

Los destinos de esta fase femenina son centrales en la definición sexual.
En 1932 Jones presenta un trabajo muy importante en el que afirma que la fase fálica descrita por Freud no es una etapa normal del desarrollo sino una formación neurótica en ambos sexos. De esta manera, tanto Jones como Klein sostienen una sexualidad femenina en la que la envidia al pene es secundaria a la angustia de castración y no primaria como pensaba Freud.
En épocas posteriores, con la formulación de la posición depresiva, el comienzo del Complejo de Edipo va a coincidir con el establecimiento y elaboración de dicha posición. Esto ubicará la problemática en relación al pasaje a objetos totales, en cuanto relacionarse con una madre completa lleva al registro de una diferencia y un vacío que propulsa hacia el padre. Los comienzos del Complejo de Edipo se dan en el siguiente contexto:

Como vemos, el énfasis va a ir desplazándose desde las vicisitudes de la libido hacia la complejidad de las relaciones objetales. Aunque los orígenes del Edipo siguen vinculados a la oralidad, se desligan de la fase de sadismo máximo y se acentúa la importancia del conflicto de amor y odio y, por lo tanto, los aspectos amorosos en la relación con los padres.

En cada estadio el curso del desarrollo libidinoso está influenciado por sentimientos de ansiedad, culpa y depresión. En los dos artículos precedentes me he referido repetidamente a la posición depresiva infantil, señalándola como la posición central en el desarrollo temprano. Ahora sugeriría la siguiente formulación: el núcleo de los sentimientos depresivos infantiles, o sea, el temor del niño a la pérdida de sus objetos queridos, como consecuencia de su odio y agresión, entre desde un comienzo en sus relaciones de objeto y en su complejo edípico.

En relación a la fase fálica, íntimamente relacionada con el Complejo de Edipo en la teoría de Freud, veremos cómo a lo largo de la obra de Klein va desdibujándose la propuesta freudiana de una sucesión de fases libidinales a favor de un polimorfismo temprano que va a reformularse en el concepto de posiciones.

Aunque todavía recubiertos por la libido oral, anal y uretral, los deseos genitales se unen pronto a los impulsos orales del niño.Los deseos genitales tempranos,así como los orales,van dirigidos hacia la madre y el padre. Según supongo, hay en los dos sexos un conocimiento inconsciente referente a la existencia del pene así como de la vagina. (...)En mi opinión, tanto el niño como la niña experimentan deseos genitales dirigidos hacia la madre y el padre, y tienen un conocimiento inconsciente tanto de la vagina como del pene. Por esta razón, la palabra primera de Freud, "fase genital", me parece más adecuada que su concepto ulterior de "fase fálica".

Esta definición de Klein implica una redefinición de la etapa fálica clásica. La amenaza de castración tiene como contenido primario y fundamental el temor al vaciamiento y destrucción del cuerpo del bebé. Pasa a poseer especificidad en ambos sexos en relación a los genitales masculinos y femeninos y la capacidad de procreación, la cual está ligada básicamente a las ansiedades de la posición depresiva y a la posibilidad de reparar los objetos amados .

El dolor y la preocupación por la pérdida temida de los objetos buenos, es decir, la posición depresiva, es, según mi experiencia, la fuente más profunda de los conflictos dolorosos en la situación edípica, así como en las relaciones del niño con su medio ambiente general.

Las teorías sexuales infantiles son principalmente expresión del polimorfismo temprano y no de la desmentida de la castración en una lógica fálico-castrado. Dicha lógica aparece defensivamente, es decir, secundariamente .