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Historia de la Psiquiatría
SEGLAS, JULES (1856-1939)

Louis Jules Ernest Séglas nació el 31 de mayo de 1856. Pertenece junto a su amigo y colega Chaslin a la penúltima generación que ocupara el cargo de "Alienista de los hospitales", al cual tuvo acceso en 1886. Su carrera se desarrolló en los hospicios de Bicêtre y La Salpêtrière. Se jubila en 1921 y muere en 1939. Séglas es ante todo un semiólogo, como Chaslin. A pesar de ser un clínico de excepción, su personaje aparece modesto y retraído, lo que puede explicar en parte el relativo olvido del cual es objeto en la actualidad. La teoría no es su fuerte y quedó en su obra siempre en un segundo plano frente a las descripciones y análisis clínicos de los síntomas. Se lo considera en cierta manera opuesto a la enseñanza de Magnan. Mostró su interés por casi todos los problemas clínicos de la psiquiatría de su época, y sus Leçons Cliniques, publicadas en 1895 (más de ochocientas páginas), resumen las ideas presentes en otros trabajos muy conocidos como los dedicados a la paranoia (1887), la catatonía (en colaboración con Ph. Chaslin, 1888), etc. Lacan recomendaba su lectura. También produjo obras más específicas como el célebre Troubles du langage chez les aliénés (1892). A dichas referencias se les deben agregar las casi doscientas paginas del capítulo de semiología de las afecciones mentales que redactó en 1903 para el Traité de pathologie mentale de Gilbert Ballet. Pero sus innovaciones en el terreno de las alucinaciones, que Lacan tildara en su seminario sobre Las Psicosis de "revolución seglasiana", van a influir mayormente en las ideas sobre el sujeto en el siglo 20. Y ello a través de las obras de Henri Ey y Lacan, quienes manifestaron su deuda con Séglas.

SEGLAS Y EL GRUPO DE LA SALPETRIERE

Jules Séglas, el clínico más fino que haya producido la escuela francesa, de acuerdo a Bercherie, forma parte de un grupo de autores franceses que, a un momento u otro de su carreras, pasaron por el célebre hospital parisino La Salpêtrière. Todos ellos fueron influenciados por Charcot. Ballet, Cotard, Falret, Chaslin, son algunos de sus más brillantes representantes. Los reúne una cierta rivalidad y oposición a Valentin Magnan y la escuela de Sainte Anne. La idea directriz de Séglas, sobre un plano metodológico, es que se debe rechazar la temática delirante como criterio diagnóstico. "No es tanto la fórmula como la génesis de las ideas delirantes lo que puede servir de elemento capital para el diagnóstico [...]. El diagnóstico completo debe comprender por otro lado todos los síntomas, tanto somáticos como psíquicos, su modo de aparición, de sucesión, sus relaciones respectivas, así como el modo de evolución del conjunto de la afección".

 

La Salpêtrière en 1882

LA MELANCOLIA Y LA PARANOIA AGUDA

A partir de la metodología que se fija, e inspirada en la escuela de la Salpêtrière y, sobre todo en Jules Falret, Séglas va a abordar algunos temas clásicos de la psiquiatría de su tiempo. Uno de ellos es las relaciones entre la confusión mental, tema abordado brillantemente por Chaslin en 1892, y la bouffée délirante, llamada paranoia aguda por Séglas. El otro gran tema, lo constituye el delirio melancólico en sus diferentes declinaciones (hypocondríaco, autoacusación, persecución), inspirado en la brecha abierta por Cotard y su delirio de negaciones (1882). Pero sin dudas, lo que más marcó la historia de la psiquiatría en el siglo 20, son sus ideas sobre las alucinaciones.

 

LAS ALUCINACIONES EN LA OBRA DE JULES SEGLAS: ENTRE 1888 Y 1914

1888-1889

En un artículo publicado en 1888, L'hallucination dans ses rapports avec la fonction du langage. Les hallucinations psycho-motrices verbales, Progrès Médical, 1888, n° 33-34, Séglas introduce un cambio fundamental en el abordaje del hecho alucinatorio: mostrar que estos "cuerpos extranjeros", tal eran consideradas las alucinaciones, eran mucho menos imágenes, ideas, representaciones estáticas, que verdaderos movimientos extranjeros. En dicho trabajo, Séglas señala entre las alucinaciones psíquicas dos fenómenos importantes:

1° las impulsiones verbales del tipo onomatomanía impulsiva

2° las alucinaciones psico-motrices, que se dividen en diversos grupos:

En 1889, Séglas publica un artículo intitulado Dédoublement de la personnalité et les hallucinations verbales motrices (Société Médico-psychologique, Août 1889), en el cual va a insistir sobre el origen motriz de las alucinaciones psíquicas que había descrito Baillarger. Todos estos temas se ven reunidos en las Leçons cliniques.

EL LIBRO DE 1892: "TROUBLES DU LANGAGE CHEZ LES ALIÉNÉS"

En 1892, publica lo que algunos consideran su obra mayor, un libro de 300 páginas llamado Troubles du langage chez les aliénés. Allí, Séglas reduce las numerosas teorías sobre la alucinación a cuatro tipos: la teoría periférica o sensorial que ubica en los órganos de los sentidos al lugar de la alucinación; la teoría psíquica que la hace considerar como un fenómeno puramente intelectual, un simple hecho ideico; la teoría mixta o psicosensorial y la teoría atribuyendo la alucinación a los centros perceptivos corticales. Esta última es la que cuenta con la adhesión de Séglas. A partir de allí, buscará teorizar el curioso síntoma que plantea las relaciones de la alucinación con la función del lenguaje.

Propone entonces una clasificación clínica:

A su vez el lenguaje escrito y hablado reciben una subdivisión.

LAS ALUCINACIONES PSICOMOTRICES VERBALES

Las alucinaciones psicomotrices verbales se ubican dentro de las disfasias funcionales, es decir resultando de un trastorno de la función del lenguaje, sin trastornos intelectuales, o sea sin déficit cognitivo. "Hay enfermos que dicen que una voz les habla, pero que, sin embargo, no perciben ningún sonido. Escuchan el pensamiento; es una conversación completamente interior". Séglas le rinde un homenaje a Baillarger quien distinguiera las alucinaciones psíquicas de las otras, sensoriales. Pero como todo homenaje, contiene una maniobra ambivalente en su seno: va a intentar absorber el descubrimiento de Baillarger en su propio modelo. "Para nosotros, en efecto, la alucinación psíquica es una verdadera alucinación al mismo título que las alucinaciones precedentes. Pero ella difiere por su naturaleza misma: es sobre todo una alucinación psicomotriz, interesando la función del lenguaje en sus elementos psicomotores".

Séglas insiste con distinguir estos fenómenos de las alucinaciones psicosensoriales: "las voces no tienen ningún sonido, ningún timbre particular, no vienen desde afuera a golpear los oídos, sino que las escuchan interiormente y sin que la oreja se vea afectada en nada. Escuchan, como decía una paciente de Baillarger, el pensamiento sin el sonido. [...] Así se sirven, para designar los fenómenos que les hacen percibir palabras sin que las escuchen realmente, de términos como: voces interiores, conversaciones de alma a alma, por intuición, por revelación, por sexto sentido... Muchos confiesan que si emplean la palabra voz es faltos de un término que exprese mejor lo que experimentan".

Estas alucinaciones implican para Séglas por un lado la intervención de la función del lenguaje y por el otro la exclusión del centro auditivo de esta función. Por extraño que nos parezca, dice Séglas, estas alucinaciones no son más que "alucinaciones verbales motrices". Y a continuación nos presenta su subdivisión de estos fenómenos.

A. Alucinaciones psicomotrices comunes: Este grupo tiene como único interés, justificar la teoría de Séglas sobre la naturaleza motriz de ciertas alucinaciones, que en este caso no tienen ninguna relación con el lenguaje. Son, por ejemplo, la alucinaciones de los amputados, las alucinaciones llamadas miembros fantasmas, en las cuales ciertas personas afirman sentir movimientos y puede describir la posición que se figura a dicho miembro.

B. Alucinaciones verbales psicomotrices: Séglas considera entre los elementos constitutivos del lenguaje interior a las representaciones mentales de movimientos articulatorios y se sirve de ejemplos tomados de escritores o de la vida cotidiana, como por ejemplo el hecho que durante la reflexión algunos individuos hablan mentalmente en lugar de leerla o escucharla. Si la representación mental es muy vívida puede ocurrir que en lugar de un pensamiento interior, el pensamiento se vea articulado en voz más o menos baja. "En las alucinaciones que proponemos llamar verbales psicomotrices, tratamos con fenómenos idénticos [...] y los enfermos que dicen tener voces de este tipo no las escuchan por la oreja con la ayuda de imágenes auditivas de la palabra, sino que las perciben con la ayuda de las imágenes motrices de la articulación. Es lo que expresaba con justeza una de nuestras pacientes diciendo: No escucho, siento hablar"".

Es aquí que Séglas va a situar su observación princeps, en la cual distingue los movimientos producidos durante la alucinación. Séglas nos habla de "Una de nuestras enfermas que tiene voces epigástricas, se expresa así: "Están las que vienen a hablar en la boca y que obligan a la lengua a moverse, pero la boca permanece cerrada y no sale ningún sonido. Comprendo lo que las voces dicen a partir de los movimientos, sin pronunciar nada, ni alto ni bajo". Otras veces ella pronuncia las palabras en voz baja e inclusive en voz alta. Dice que por momentos la voz interior no se acompaña de fenómenos de este género, pero para nosotros pasa desapercibidos. Así, delante nuestro, ella escucha dos voces interiores que conversan. Una dice : "Es una bestia"; la otra responde : "No, el no es una bestia". "Ocurre que, aunque la enferma diga que sólo esta última frase haya sido articulada al mismo tiempo por ella misma en voz baja, nosotros escuchamos muy netamente las dos frases pronunciadas en voz baja con el mismo tono, sin ninguna diferencia".

Si Séglas es capaz de descubrir estos fenómenos, es que no los hecha por la borda en provecho de teorías sensualistas (en cierto modo, al igual que Clérambault, es un cierto organicismo lo que le permite alejarse de las concepciones psicologistas de su época). El acento será puesto en las diferentes subjetividades implicadas en el fenómeno. ""No puedo pensar bajo, ello me asfixia y tengo que hablar bajo, y más a menudo en voz alta cuando pienso". Aquí, como en sus conversaciones interiores, dice Séglas, el mecanismo psicológico es el mismo; la única diferencia reside en el hecho del carácter de subjetividad del fenómeno, reconocido en una circunstancia, se ve desconocido [méconnu] en el otro".

El trastorno que resalta Séglas, interesa una función intelectual bien determinada, la función del lenguaje, y ello en uno de sus elementos constitutivos, la imagen motriz de articulación. "En [una] enferma, en efecto, los movimientos que percibe en los párpados, en las narinas, aunque comparables a los de la lengua, no tienen para ella y por ellos mismos ninguna significación determinada, no le dicen nada. Y esto no tiene nada de sorprendente ya que no pueden despertar por ellos mismos ninguna imagen verbal. Ella necesita, para comprender su sentido, que se acompañen de movimientos análogos en los órganos que sirven a la articulación de las palabras y que, ellos, están en relación con las imágenes mentales diferenciadas, especializadas en el centro motor de la articulación de la función del lenguaje".

A través de estos y otros ejemplos, la empresa de Séglas llega a buen término: "tenemos derecho a decir que las alucinaciones llamadas psíquicas por Baillarger no son más que alucinaciones psicomotrices interesando el centro del lenguaje articulado". Su modelo se impone como el modelo para las alucinaciones. Séglas afirma que estos fenómenos implican necesariamente "una desagregación más o menos completa de la personalidad". El piensa que estos fenómenos de "desagregación de la personalidad individual", de "automatismo psicológico" acompañan la evolución de la enfermedad: tenues al comienzo, acentuándose más tarde, y le parecen portadores de un pronóstico peyorativo: "marcan un estado crónico y se encuentran en relación con lo que se llama en ellos el desdoblamiento de la personalidad; son la traducción de una disociación psíquica que no hará más que acentuarse acto seguido".

C. La impulsión verbal: Estas impulsiones verbales les parecen a Séglas aproximarse tanto a las alucinaciones verbales motrices hasta confundirse con ellas. Son el mismo fenómeno que alcanza su desarrollo máximo: "tres años después el primer comienzo de la enfermedad, C.S. comenzó a escuchar hablar en ella. A partir de ese momento le venían pensamientos y dijo palabras que no tenía la intención de decir y que expresó con una voz que difería de la suya de ordinario". También incluye aquí la locuacidad incoherente del maníaco, que sería la mayor expresión de esta impulsión patológica.

D. La palabra involuntaria e inconsciente: En esta categoría, los movimientos pasan de ser involuntarios a ser inconscientes. Esta inconsciencia es más evidente cuando los movimientos son más acentuados y que el paciente niega haberlos producidos, mientras que el observador puede constatar que los labios se mueven. Esta inconsciencia, continúa Séglas, puede persistir aún en los casos en que los movimientos sean suficientemente intensos para que la palabra sea articulada: "una mujer cree tener alrededor de ella, detrás del cuello, en la garganta, en el pecho, personas que no dejan de hablarle. A menudo, si uno se acerca a la cama y que no se fija más su atención, se escucha un ruido muy débil que se produce en su garganta, en su pecho. Si nos acercamos más y si escuchamos, distinguimos palabras e inclusive frases. Pero todas estas frases, la alucinada pretende que son sus interlocutores invisibles que las pronuncian y es en realidad lo que ella escucha... Por otro lado podemos asegurarnos más aún sobre este fenómeno si le rogamos a la paciente de hacer una pregunta a sus interlocutores invisibles. Escuchamos entonces la respuesta que se forma en su garganta y sin que ella tenga conciencia que es ella quién la hace. [...] Los alienados desconocen [méconnaissent] su propia voz como se la desconoce en los sueños".

Y Séglas concluye con un ça n'empêche pas d'exister digno de Charcot: "Por más singular que pueda parecer a primera vista que un individuo pueda hablar en voz alta, a pesar suyo y sin tener consciencia, y atribuir a otras personas las palabras que acaba de pronunciar él mismo y que han golpeado su oreja, el hecho no deja de existir.

1900-1914

En una serie de artículos, Séglas va a terminar por englobar el conjunto de las alucinaciones bajo el grupo de las pseudo alucinaciones de Baillarger, ahora entendidas a partir del modelo de la alucinación psicomotriz verbal. Esta importante modificación es solidaria de una evolución de las ideas que hace que Séglas se separe completamente de la influencia de la teoría de la epilepsia sensorial de Tamburini y Tanzi, la cual fuera su punto de partida. A medida que los fenómenos le parecían cada vez menos sensoriales y más kinestésicos, le aparecían al mismo tiempo como menos ligados directamente al eretismo cerebral.

LENGUAJE, DIVISIÓN, ALIENACIÓN

¿Qué nos dice Séglas en su Prefacio de 1934 al libro Hallucinations et délire de Henri Ey? "Lo que caracteriza, en efecto, a la alucinación del oído es que ella toma de ordinario la forma verbal, manifestándose como voces que articulan palabras. Nos sorprende verdaderamente ver como este detalle, tan importante del punto de vista de la psicología patológica, ha sido descuidado por lo viejos observadores, que se dedicaban sobre todo a determinar las características de la así llamada percepción auditiva [...]. Una vez reconocido su carácter verbal, la alucinación, en vez de ser un capítulo exclusivo de la percepción, se vuelve así sobretodo, un capítulo de la patología del lenguaje interior. De ahora en más ya no es posible considerarla como un simple trastorno psico-sensorial [...]. Ahora se vuelve un verdadero "delirio" dando a esta expresión su plena y entera significación". Séglas reconoce que dicho cambio de punto de vista pasa por las pseudo alucinaciones o alucinaciones psíquicas de Baillarger. "En resumen, prosigue Séglas, lo que funda ahora la característica de estos fenómenos es de no manifestarse como más o menos parecidos a una percepción exterior, sino de ser fenómenos de automatismo verbal, un pensamiento verbal separado [détaché] del yo [moi], un hecho, podríamos decir, de alienación del lenguaje".

Dice Jean Allouch: "creemos, erróneamente evidentemente, leer Lacan cuando Séglas analiza las alucinaciones verbales motrices". Durante casi un siglo, la investigación sobre la alucinación muestra una constante : se ve definida como un trastorno de la percepción, como una "percepción sin objeto", como una experiencia perceptiva que se acompaña de una certitud de la realidad del objeto, sin embargo falsamente percibido. De este modo el interés de los clínicos se centró en la sensorialidad o la exterioridad del fenómeno. El sujeto percibe siempre, de modo erróneo, algo que no existe o que no debe ser percibido. Así es aún en el glosario DSM IV. Y sin embargo la alucinación puede ser abordada de otro punto de vista, que nos permita ir mas allá del problema escolástico de la percepción, para centrarnos en la cuestión de la subjetividad. De ello se trata el descubrimiento de Jules Séglas, que permitió un giro en la conceptualización del fenómeno.

Bibliografía sumaria de Jules Séglas

Séglas J., L’hallucination dans ses rapports avec la fonction du langage, Progrès médical, T VIII, N° 34, 1888.

Séglas J., Des Troubles du langage chez les Aliénés, Rueff Editeurs, Paris, 1892.

Séglas J. Leçons cliniques sur les maladies mentales et nerveuses (Salpêtrière 1887-94), Asselin et Houzeau, Paris, 1895 (la obra se encuentra a disposición de todo público en la sección numerizada del sitio internet de la Biblothèque Nationale de France formato PDF - 44296k, http://www.bnf.fr ).

Séglas J., Le délire de négations, in Du délire des négations aux idées d'énormité, Cotard J. & autres , L'Harmattan, 1998.

Jules Séglas en español:

Séglas J., La demencia paranoide, in Vértex, Revista Argentina de Psiquiatría, Vol. V - Nº 16 Junio/Julio/Agosto 1994.

Séglas J., Alucinaciones psíquicas y pseudo alucinaciones verbales (1914), in Alucinar y Delirar, Selección y presentación de textos por Juan Carlos Stagnaro, Polemos Editorial, 1998.

Séglas J., Las alucinaciones y el lenguaje, (Prefacio a Hallucinations et Délire de Henri Ey), Rev. Asoc. Esp. Neuropsiq., 1998, vol. XVIII, N°68, pp. 673-677 ( http://www.dinarte.es/salud-mental/AEN68.htm ).

Estudios sobre Séglas:

Bercherie P., Les fondements de la clinique; Histoire et structure du Savoir psychiatrique, La Bibliothèque d'Ornicar?, 1980.

Billet L. Séglas et l'hallucination verbale motrice, Quarto 1992, n° 28, p. 72 à p. 76.
Ey H. Hallucinations et délire. Les formes verbales de l’automatisme verbal, (1934), Préfacé par J. Séglas, réed. L’Harmattan, 1999.

Ey H., La discussion de 1855 sur l'hallucination, Annales Médico-Psyhologiques, N° 4, Avril 1935

Ey H., Traité des Hallucinations, Masson, 1973.

Lacan J. Compte-rendu Henri Ey : Hallucinations et délires, Paris, F. Alcan, 178 pages, L'Evolution Psychiatrique 1935, fascicule n° 1, pp. 87-91

Lacan J., Le Séminaire Livre III, Les Psychoses, Seuil, 1981.

Lantéri-Laura G., Les hallucinations, Masson, 1991

Mahieu E., Las alucinaciones en la psiquiatría francesa: la "revolución de Séglas", Seminario "Nociones de la Psiquiatría Francesa", en www.edupsi.com/nociones.htm , en EduPsi, el Programa de Serminarios por Internet de PsicoMundo.

Hulak F., La division subjective à ciel ouvert : Séglas et l’invention de l’hallucination psychomotrice, in Divisions subjectives et personnalités multiples, Presses Universitaires de Rennes, 2001.

Sauvagnat F., Vaisserman A., "Phénomènes élémentaires" psychotiques et manœuvres thérapeutiques, Revue Française de Psychiatrie, N° 10, Déc. 1990, pp. 20-26.

Sauvagnat F., La question des hallucinations verbales chez J. Lacan, Cahier (ACF-VLB) 1996, N° 5, pp. 31-41.