Su Obra
Lorena Emperador Herrero - Matilde Cantonero Domínguez

Casos Clínicos

Casos como el de la Señora Ett (pág.78) el de las Señorítas For (pág.247), P. S. de la joven esquizofrénica (pág. 78), caso de Mary Llanes Tilden (Pág. 129-203), Mr. Lin, Miss. Mun (filmadas en película), Mrs. Oak (págs. 259-348), Mr Bebb (págs. 349-409), y el de la Señoríta Vib (Cap. V, págs 162-235) son unos de los muchos trabajos de C. Rogers. De todos ellos hemos elegido el de la Srta. Vib (pseudónimo monosílabo) que debido a que formaba parte de un programa de investigación fue grabado y transcrito enteramente, por lo tanto es único en su especie.

Se trata de una mujer de 30 años, americana, soltera, de origen socioeconómico modesto, diplomada, que después de haber trabajado como profesora en el "Junior College", obtuvo una beca para doctorarse en Ciencias Sociales. Pero empezó a sentir cambios de personalidad inquietantes que parecían de naturaleza psicótica; se sentía apática, incapaz de concentrarse o comprometerse en ninguna actividad de modo prolongado, llevando a cabo un completo aislamiento.

No asistía a clases y había abandonado el trabajo académico, incluso la lectura. Sólo le preocupaba una cosa: saber cuál sería el modo más cómodo para terminar consigo misma. Después de un tiempo decidió pedir ayuda.

Consta de nueve entrevistas, llevadas a cabo durante cinco semanas. Los efectos de la terapia fueron duraderos. Este caso es representativo de la terapia "no directiva" breve.

Entrevistas

C 9 ¡Hmmm!... No sé muy bien por dónde empezar... Bueno, me parece que acabo de echar a perder un año entero de mi vida..., o, más bien... no sé si se trata verdaderamente de este año o de algo que se estaba incubando desde hace mucho. Me preocupa si se trata de algo realmente grave o si se puede poner remedio...

T 10. Le es difícil estimar la gravedad de sus dificultades... y ver cuándo... ha empezado todo esto.

C 10. Sí. El hecho es... que yo no me porto, en absoluto, como gustes. Estos últimos meses he actuado, realmente, como si no fuera yo misma.

T 11. Se siente usted realmente diferente...

C 11. ¡Hmmm!... Sí. Por ejemplo, tengo la impresión de haber perdido todo sentido de dirección. No sé cómo decir. Hace un momento estaba pensando en ello. Y es, sobre todo, eso... me parece... Lo que he perdido, más que cualquier otra cosa.

T 12. ¡Hmmm! La impresión de no saber ya dónde va.

C 12. Eso es. Por ejemplo, me parecía que yo había venido aquí (a la Universidad) con ideas perfectamente claras respecto de lo que iba a hacer este año... y no he hecho absolutamente nada... y... por ejemplo (...)

T 14. Así, todo empezó a ir de mal en peor.

T 17. Ha llegado usted a un punto en que todo le parece, en cierto modo, insignificante.

T 20. Me doy cuenta. Todas las intenciones y ambiciones que tenía al llegar aquí (a la Universidad) se han como... evaporado.

T 21. No puede comprender cómo ha llegado a olvidar a sus amigos y a sus padres hasta ese punto.

T 22. Usted tenía mil razones para seguir en contacto con ellos (sus padres) de un modo u otro..., pero todo le resulta indiferente.

T 25. Incluso ha evitado usted a las personas cuya compañía le agrada.

T 26. Se ha arreglado para escapar de todo contacto, incluso con las personas que, en circunstancias normales, le interesan.

T 27. Las consecuencias que todo esto podría tener, la dejan in- diferente...

T 28. Se ha despegado verdaderamente de todo...

Estas respuestas - aunque muy breves y sobrias - dejan entrever, sin embargo, una cierta tendencia a desplazar la fuerza del relato: de la periferia al centro. Habiendo empezado por trazar el cuadro de las repercusiones de su estado sobre las diferentes cosas más o menos externas a ella - sus proyectos de estudio, las relaciones con sus padres y amigos, su actitud frente a acontecimientos interesantes - la cliente se dirige, cada vez más, hacia el efecto interior, el sentimiento que su conducta singular produce en ella. El vacío afectivo y la alienación se ponen de manifiesto en las siguientes palabras con las que termina la primera entrevista:

C 50. En fin, es como si yo no fuera ya en absoluto la misma persona. Y además hay otra cosa... que me parece bastante extraña... aunque... puedo equivocarme... y es que, desde el punto de vista afectivo, me pasa exactamente lo mismo... las cosas que, normalmente, deberían ilusionarme me dejan indiferente y de las que debería darme vergüenza..., no me preocupo.

La segunda entrevista empieza por una expresión positiva, bastante optimista:

C 60. Veamos... Me parece que, la última vez, me marché de aquí con el sentimiento de estar un poco aliviada. Es decir, que tuve la impresión de estar, al menos, en el buen camino. Por lo menos, había hablado. Y así empecé a comprender que... a propósito de... sobre todo... a propósito de las últimas vacaciones (de verano) cuando no fui a mi casa (casa de sus padres) y no hice otra cosa que encerrarme en mi habitación, para esconderme y huir de la gente. Todo eso me atormentaba porque me parecía completamente anormal. Y nuestra conversación me ha dado la idea de que - quizás era porque me daba vergüenza de..., ¿sabe?, yo había dicho a todo el mundo que iba a ir a mi casa... y que era, quizá, en cierto modo, para protegerme, para no tener que dar explicaciones... Al menos... eso me daba un motivo para ocultarme... Pero - ahora - no sé.

T 61. Es decir, que la cosa le parece menos anormal y más como... el resultado del malestar y de la vergüenza que sentía usted por haber hecho creer a todo el mundo que iba a su casa. Eso es lo que le parece.

C 61. Sí, así es... Sin embargo... no creo que, normalmente, yo actuaría así... y...

T 62. ¡Hmmm! Encuentra usted que... a pesar de todo... esa conducta es algo... muy diferente de su manera habitual...

T 69... las cosas empezaban a irles mal y eso le daba La impre- sión de que todo apoyo... huía de usted. ¿Es...?

C 69. ¡Hmmm! Sí. En cierto modo, era el sentimiento que tenía. El sentimiento de que... no hacía pie... sí, exactamente el sentimiento de no hacer pie.

T 70. Sus hermanos no tenían suerte y le parecía que usted debía fracasar también y que no merecía la pena continuar luchando...

C 70. ¡Hmmm! Eso creo. Yo tenía el sentimiento... de que si ellos no triunfaban, no podía esperar... triunfar... yo.

T 71. Como ellos no triunfaban en su trabajo o en sus relaciones, usted no podía triunfar. Ese era... el sentimiento que usted tenía.

C 71. ¡Hmmm! Un poco... al menos, eso creo... Pero... no estoy muy segura... Verdaderamente, si nadie llegaba a triunfar en nuestra familia, si fracasaban unos después de otros... me parecía que el próximo fracaso debía ser para mi...

T 87. Le parece que... quizá... fue un error escoger los estudios que ha escogido.

C 87. ¡Hmmm! Empiezo a creerlo. Temo que sí... Es que... no me gusta confesármelo... pero no sé si, realmente, estoy hecha para estudios superiores... Por eso, a veces me pregunto si... si no habría sido más feliz habiendo hecho sencillamente el bachillerato y habiéndome casado con un chico de mi tierra y trabajado en algún puesto tranquilo, sin importancia y que me hubiera satisfecho.

T 88. Que, quizá, un objetivo menos elevado hubiera sido preferible...

C 88. Eso pienso. Si... si hubiera podido contentarme con un objetivo menos elevado..., hubiera sido quizá más feliz. ¡Sólo que no sé si hubiera podido contentarme con una meta más sencilla! (Riendo).

Continúa el análisis de sus sentimientos respecto del género de vida al que se encamina, al esforzarse por obtener un doctorado. Su exploración va tomando un giro cada vez más interior:

C 90. Por el momento, me siento como empujada en una dirección hacia La que no quiero dejarme empujar...

T 92. Se siente usted dividida... empujada en direcciones opuestas...

C 92. Tengo que... me parece... estoy dividida porque no me dejo atraer por cosas que... en fin, una parte de mí misma parece decir: avanza, y la otra parece decir: no. Por el momento, lo que vence es el no. Y, parece ser, que yo me contento con someterme...

T 93. La parte de usted misma que dice: " no, no quiero ir hacia adelante", es la que, por el momento, parece gobernar su vida...

C 93. Eso es. Es como si estuviera en un momento negativo en que nada se lleva, verdaderamente, a cabo. Y no sé lo que puede durar... y adónde lleva todo esto...

Y continúa trazando el cuadro de cómo estaba formada su mentalidad.

C 109. (...) y así no expresé nunca mis opiniones personales, hasta el punto de llegar a no saber si tengo opiniones personales.

T 110. Tiene usted el sentimiento de haber tenido, durante años, el, papel de mediador o de parachoques, en lugar de...

T 111. de manifestar sus opiniones o sentimientos verdadera- mente personales. ¿Es eso?

C 111. Sí, eso es. Y otra manera de decirlo es que yo no he sido honrada conmigo misma... o que ignoraba Lo que era mi verdadero yo y que, simplemente, he hecho el papel de " hombre de paja". Me puse una fachada que no me correspondía. Si era necesario hacer un papel y nadie quería hacerlo, yo lo adoptaba.

T 112. Usted se sentía obligada a hacer cualquier tipo de personaje que hiciera falta para salvar La situación, en lugar de ser verdadera y profundamente usted misma.

T 113. Era, si no me equivoco, una especie de apuesta que se hizo usted a sí misma más que un deseo de ser realmente ese tipo de persona... que sirve... y se pone a la disposición de los demás.

C 113. Sí, eso creo. Y me parece que es más... que... en fin, que no es realista... honrado... o que no es... sincero, quizá.

T 114. Le parece que hay ahí algo un poco... falso.

Las palabras siguientes muestran que, en este momento, lo que sería normalmente un signo de progreso se vuelv e una fuente de inquietud:

C 165. ¡Hmmm! No sé, sin embargo..., no sé si es un primer paso o si me encamino hacia un estado - no de resignación - sino a un estado en el que ya no me preocuparía nada.

T 165. Cree que esta especie de tregua interior podría ser un mal signo, que podría incitarle a abandonar... sus esfuerzos por cambiar.

C 166. Sí... Es lo que me parece. No sé si es eso o... si a partir de este momento es cuando voy a avanzar. En todo caso, si estoy en el camino del progreso, me parece que ya es hora de que haga algo positivo. No sé... Me parece a veces que... no he hecho nada hasta ahora... no veo que haya hecho nada que me haya servido de algo...

T 166. Tiene usted el sentimiento de que, hasta ahora, lo único que ha hecho ha sido "poner el problema sobre el tapete"... pero que, en realidad, aun no ha emprendido nada verdaderamente positivo.

C 167. ¡Hmmm! Sí, es el sentimiento que tengo... yo... yo... no sé por qué camino tengo que ir... qué hacer... es decir... pienso que si quiero hacer algo constructivo, ya es hora de que me ponga a ello. Tendría que empezar a ver - quizá no exactamente a ver - lo que tengo que hacer, pero, quizá, al menos..., a empezar a sentir profundamente que hay algo que está en vías de ser hecho.

Echa una mirada hacia atrás, midiendo los progresos, al mismo tiempo que reconoce que está lejos de haberse liberado de todos sus problemas. Nota que no sólo ha cambiado su conducta sino también ciertas actitudes hacia sí misma. Es difícil superar lo que exponemos a continuación, como ejemplo de, uno de los aspectos del cambio terapéutico tal como lo concebimos aquí, es decir como la sustitución de generalidades vagas por comprobaciones de hechos reales.

C 408. No sé cómo decir..., así, me parece..., por ejemplo, evidentemente siempre he sabido que, a veces, me equivocaba, pero, a pesar de ello, me gustaba creer que tenía razón. Y así me lanzaba a unas cosas y otras y continuaba hasta que la situación se volvía in tolerable. Bueno, pues ahora soy capaz de reconciliarme con la idea... al menos de aceptar el hecho de que no soy un ejemplo de perfección en todo lo que emprendo. Es decir, que en vez de resistirme a esta idea, me rindo sencillamente a la evidencia.

T 408. Quiere usted decir que intelectualmente, ha admitido siempre que era capaz de hacer errores pero que actualmente lo acepta realmente cree que es capaz de reconocer que en ciertas cuestiones o acciones podría equivocarse. ¿Es eso?

C 409. Eso es lo que creo. l no sé si esto significa un paso hacia una cierta madurez, pero me siento menos desgraciada con relación al pasado y también menos asustada por lo que el porvenir pudiera reservarme.

Cuando el terapeuta le recuerda que la hora ha terminado, la señorita V expresa su intención de terminar el proceso:

C 413. Estaba... no sé si, es decir, que sé que estoy lejos de haber alcanzado un estado de madurez perfecta pero pienso si no habré llegado a un punto en que ya podría yo continuar sola..., por mí misma.

T 413. No está usted completamente segura, pero tiene el sentimiento de que, a partir de ahora, podría usted conducir sola su barca. ¿Es eso?

C 414. Eso creo..., es mi impresión, en todo caso, no querría... estas entrevistas me han hecho tanto bien..., me han sido tan útiles que... no querría tener el sentimiento de que los termino prematuramente... y, sin embargo, me parece que he llegado a un punto en que me siento preparada para avanzar.

El terapeuta marca su acuerdo con la decisión de la cliente y, después de haber fijado una cita para el caso en que la señorita V cambiara de opinión (lo que no sucedió), cliente y terapeuta se despiden.

Comentarios a la entrevista

T 10. El mérito de esta primera respuesta está en su concisión, su sencillez y su generalidad. El contenido es amplio y se articula directa- mente con la comunicación contenida en C9. Favorece la maduración del pensamiento de la cliente, al mismo tiempo que la deja libre para orientarse de un modo espontáneo. Es decir, este tipo de respuesta ofrece un cierto apoyo al relato sin influirlo y sin exigir que el sujeto reparta su atención entre su pensamiento y su interlocutor. La calidad no intervencionista de esta respuesta, su carácter favorable para la expresión libre y espontánea se pone particularmente de manifiesto cuando se la compara con otros tipos de respuestas, perfectamente naturales, pero menos aptas para facilitar el papel del sujeto. Por ejemplo, el terapeuta hubiera podido subrayar algún elemento particular contenido en C9. Hubiera podido preguntar qué es lo que la cliente entiende por sus alusiones - más o menos intrigantes - de " echar a perder un año entero" o " algo que se estaba incubando desde hace mucho". Aunque esas respuestas también hubieran sido aceptables, habrían reducido la descripción, sin embargo, a aspectos más o menos particulares del caso, cuando el sujeto suele desear empezar intentando dar una imagen global. Por otra parte, como la respuesta significa de hecho: " La sigo a usted y la entiendo muy bien", es preferible al " Hmmm" pensativo y más o menos ambiguo que el terapeuta medio ofrece, generalmente, a las primeras palabras del cliente.

T 11. Reconocimiento y acentuación concisa del sentimiento expresado en C10.

T 12. Ejemplo típico del reflejo. El hecho de traducir a términos sencillos, concretos, lo que el sujeto expresa en términos más o menos abstractos, pone de manifiesto la calidad existencial, vivida, del sentimiento Nótese la contracción " la impresión" en vez de " usted tiene la impresión" Indicaremos, además, que el sonido " Hmmm" representa en América una expresión positiva, de atención, de seguir el pensamiento o de estar de acuerdo (excepto cuando se pone el acento al principio. Entonces significa "no". En este texto s6lo será empleado en sentido positivo.

T 14 a T 28. Ejemplos típicos de la respuesta de reconocimiento (cfr cap. III) cuyo empleo está especialmente indicado durante la fase inicial del proceso cuando el papel del terapeuta consiste, sobre todo, en resumen el relato del sujeto para darle una imagen más clara, más esencial y sobre todo en comunicarle que él se representa la situación exactamente igual que el sujeto. Según una de las hipótesis del pensamiento rogeriano, el terapeuta es efectivo si: 1) sus respuestas son sencillas y concretas y 2) el relato del cliente puede reconstruirse a partir de las respuestas del terapeuta. Teniendo en cuenta estos criterios, la serie de respuestas expuestas más arriba (así como toda la interacción) puede ser considerada como eminentemente representativa de una psicoterapia centrada en el cliente.

T 69. Sin detenerse en los detalles del largo relato hecho en C 68, el terapeuta se concentra en la actitud de dependencia - un poco infantil - que se pone de manifiesto en el relato. Evita, sin embargo, nombrar esa actitud, contentándose con reflejarla empleando los mismos términos de la cliente. Al responder de este modo, el terapeuta no sólo se abstiene de juzgar (actividad susceptible de ser sentida como amenazadora y actividad además no "client-centered"), sino que permite que la cliente tome conciencia, por sus propios esfuerzos, de este aspecto de su personalidad.

T 70. No refleja la angustia susceptible de acompañar al sentimiento de " no hacer pie", ya que estas palabras no hacen más que expresar, en metáfora, la actitud de dependencia que se desprende de C 68 y C 69. La respuesta se concentra, más bien, en la idea de una relación directa e inevitable entre la suerte de la cliente y la de sus hermanos, sugerida por C 70.

T 71. En el marco de una relación menos favorable, menos al abrigo de toda sospecha, esta respuesta - que representa una repetición casi literal de las palabras de la cliente - correría el riesgo de parecer un poco sarcástica. Sin embargo, como se ha" e notar en el cap. III, hay situaciones en que una repetición idéntica o casi idéntica está indicada. En el caso presente, el contenido de C 70 - viniendo de la boca de una persona adulta - es tan extraño, que es importante reflejarlo exactamente para que el sujeto pueda tomar conciencia mejor y, eventualmente, modificarlo. Por otra parte, puede ser que el terapeuta se encuentre en presencia de datos ambiguos. Por ejemplo, mientras que la señorita V decía: " si ellos no tienen suerte, ¿,cómo podría tenerla yo?" , puede que su tono de voz y la expresión de su rostro expresaran, involuntariamente, algo como: "evidentemente, es ridículo hablar así. ¿Qué relación hay entre mi "suerte" y la "suerte de ellos"? Somos hermanos, desde luego pero, a nuestra edad, cada uno de nosotros tiene una existencia independiente".

Nótese que el tipo de "pregunta" con que se termina esta respuesta no está hecha en un tono interrogante, como si procediera del terapeuta. Se hace en un tono empático, reflejando el pensamiento del cliente y llamando discretamente su atención, como si fuera un eco.

T 87. Resume el relato de la cliente y refleja, implícitamente, el sentimiento que está en la base. El terapeuta emplea el término "error" donde la cliente no habla más que de " duda" pero lo atenúa con "le parece" y con "quizá".

T 88. El terapeuta no rogeriano se apresuraría, probablemente, a tomar la cuestión del matrimonio, ya que ésta es susceptible de representar un tema con carga emocional. Este terapeuta, por el contrario, (al menos, en este momento del proceso) parece que estima que es preferible crear una atmósfera de perfecta seguridad antes de obtener un material de naturaleza más o menos íntima. Parece bastante probable que esta actitud no inquisitiva ante alusiones psicodinámicas bastante atrayentes, contribuye sensiblemente a la creación de tal atmósfera. El cliente, sobre todo el que tiene una formación superior, se suele dar cuenta del carácter psicológicamente revelador de ciertos temas y la ausencia de curiosidad o vigilancia psicodiagnóstica por parte del terapeuta le da seguridad.

T 92. Un reflejo conciso y concreto del estado emocional de la cliente, que evocan su conflicto sin nombrarlo. Ejemplo de un lenguaje "existencial" - por oposición al lenguaje psicológico o técnico - que trata de poner de relieve el carácter vivido, inmediato, de las experiencias que se están tratando.

T 93. Después de haber relajado el carácter bipolar del sentimiento expresado en T 92, el terapeuta - siguiendo muy de cerca los pasos de la cliente - acentúa uno de los polos de ese sentimiento y, con ello, tiende implícitamente a dar ánimos para su exploración.

T 110 y 111. Reflejan, en pocas palabras, la naturaleza del papel que la señorita V ha tenido en su familia y el efecto que este papel ejerció sobre su personalidad. La frase inicial " tiene usted el sentimiento" sitúa la valoración en un plano propio, subjetivo.

T 112. Esta respuesta muestra, de nuevo, el gusto de este terapeuta por las respuestas simples, poco selectivas, que se articulan directa y naturalmente sobre la parte final de lo que el sujeto dice. Aunque, a veces, en otras ocasiones, explícita los elementos dinámicos o emocionales más sobresalientes, como por ejemplo la alusión de la señorita V. a su "verdadero yo" o a su "falta de honradez" o a su " falso yo", en este caso prefiere contentarse con probarle que él la "sigue de cerca" pero que no la " observa".

T 165. De nuevo el terapeuta no trata de levantar la moral de la cliente o de defenderse a sí mismo, aunque C 165 pueda ser interpretado como vagamente crítico hacia él. Reflejando fielmente el sentimiento expresado de modo manifiesto, tiende constantemente al mismo objetivo: dar ocasión al sujeto para percibir más plenamente sus sentimientos, a fin de que pueda tener más en cuenta tales sentimientos al conducirse en su existencia.