Volver a la página principal El pensamiento de Winnicott

Comentarios sobre "Facilitating understanding: some implications of ideas expressed by Winnicott in Playing and reality", de Judith Isroff
por Saúl Peña

Quiero empezar agradeciendo a mis amigos y colegas Andreas Giannakoulas, Max Hernández y Mario Bertolini, por haberme invitado a presidir esta Mesa Redonda. Es un privilegio, dado que me encuentro rodeado por dos hermanos analíticos míos: la Dra. Judith Isroff y el Dr. Abraham Brafman y a quien acabo de conocer la Dra. Chagas Bouvet, pero de quien igualmente he escuchado impresiones sobresalientes. Tanto a los miembros del Comité Organizador, como a los miembros de esta Mesa Redonda, quiero expresarles el sentimiento de gratitud, de permanente amistad, de cariño, valoración y respeto.

La Dra. Judith Isroff, quien realmente es una persona cultivada y erudita en una serie de aspectos, no solamente analíticos, es, creo yo, una conocedora profunda del pensamiento de Winnicott. Fíjense ustedes que es la 17a. vez que ha leído el libro. Yo me voy a permitir hacer algunos comentarios acerca de su trabajo, agradeciéndole desde ya por su facilitante comprensión.

A mi entender, Winnicott es un ejemplo de una cópula feliz y creativa entre su persona, su historia y su conocimiento analítico y humano que proviene de su experiencia de vida y de la experiencia con sus pacientes, que como bien dice Judith: "dice menos de lo que sabe", pero nos deja un conocimiento que no se acaba con su lectura, ya que probablemente nos lleva a leerlo una y otra vez y lo más interesante de todo, descubriendo nuevos aspectos de este trabajo monumental, al que ahora rendimos homenaje con todo merecimiento.

Las variaciones que percibe Judith, a mi entender, son absolutamente válidas, debido a que él mismo en su dialéctica va estableciendo nuevos alcances, incluso como lo hace con sus pacientes, si no con sus propios temas, dada la importancia tan significativa que le da a la distintividad, al tiempo y al espacio.

En cuanto a la realidad y a la sobrevivencia, a mi entender, traduce lo que él mismo decía: que para él la supervivencia y no solamente, diría del analista, sino del paciente, de ambos, es más importante que las interpretaciones que con Winnicott no solamente son verbales sino que se expresan a través de sus sentimientos, de sus gestos e incluso de su silencio. La realidad está íntimamente vinculada a otro aspecto que para él y para muchos de nosotros ocupa un lugar relevante, ya que está vinculada con lo auténtico.

Acerca de una persona como él que trabajó tanto en la separación, en la pérdida de contacto, en la supervivencia y en la vida, también vivió, como bien dice Judith, la primera guerra mundial y en particular sus ataques al corazón, que sin lugar a dudas tuvieron que influir la comprensión de Winnicott acerca de la vida y la muerte. Yo quiero agregar al pedazo de papel que se puso en un bolsillo del pecho en el cual había escrito: "Aire, aliéntame y preságiame la vida/yo respiré y contemplé la muerte", otra que menciono en mi trabajo "La presencia de Winnicott en mi persona" cuando dice: "Oh, mi Dios, pueda yo vivir cuando muera."

A mi entender el sueño que presenta Judith de destrucción, de ser destruido: contenido manifiesto, también tiene que ver con la vida y como una forma de, a través del sueño, de poner lo destructivo fuera de él.

A mi entender, Judith nos habla de la intimidad y de la riqueza de las vivencias y experiencias compartidas que son a veces imposibles de transmitir con la pureza e identidad que tienen.

La originalidad y la poesía e inspiración de Winnicott muestran claramente la singularidad de su pensamiento y de su sentir.

En cuanto a su terminología, creo que es indispensable que cada cual utilice su propio y más genuino lenguaje. Quizás la mejor forma de entenderlo, e incluso en las diversas terminologías, quizás frente al mismo fenómeno es en ese espacio que él dejaba para compartir lo que se estaba viviendo; es decir, como si fuera no solamente un squiggle gráfico, sino una manera en que cada uno de nosotros complete a través de su propia experiencia los términos por él usados. Para mí, el verdadero self, se me hace muy familiar; y el elemento femenino, a pesar de lo que Judith describe, a mí me daba mucho sentido y quizás dando el ejemplo que el mismo Winnicott da cuando le dice a este paciente: "Estoy escuchando a una mujer, a pesar que la persona que está echada en mi diván es un hombre y la envidia del pene, es algo que corresponde más a la mujer."

Si vinculamos esto a lo que Judith misma nos presenta sobre si hay un Dios, siguiendo este ejemplo, la proyección del elemento femenino debe ser aceptada, no resuelta, de no ser así, la idea de lo femenino no sería de uso para mí.

A mi entender, el elemento femenino y el verdadero self están vinculados, dado que la representación de éste es nada menos que el pecho materno y la madre. La discrepancia, más bien que yo no llego a entender, y que es uno de los puntos centrales en mi discrepancia con él, es que estoy muy de acuerdo que enfatice el aspecto cultural, el juego y el espacio potencial, lo que me es muy difícil es entender el elemento femenino desinstintivizado, cuando a mi entender, es posiblemente aún más instintivizado que el elemento masculino.

En cuanto a la relación del as if de Helene Deutsch, yo la encuentro vinculada al false self de Winnicott, reconociendo que es posible que existan no solamente similitudes sino diferencias. De si la continuidad del self, tiene profundas connotaciones religiosas, yo diría que encuentro que también tiene profundas connotaciones instintivas y culturales.

En cuanto al self, es como bien dice Judith, poseer una historia, pero no solamente, diría yo, poseer una historia, sino qué hace mi self con esa historia.

Que hay áreas de superposición en sus conceptualizaciones, es muy posible. Yo no sé si puedo decir, felizmente o lamentablemente, los aspectos específicamente lingüísticos son importantes para mí, pero no en la dimensión de limitarme a ellos, sino que me interesa mucho más el lenguaje que va más allá de las palabras.

Creo que los elementos femeninos y masculinos están muy vinculados con las identificaciones parentales dirigidos a cada uno de los progenitores y yo aquí sí pienso que el elemento femenino pudiera ser, quizás, más fácilmente destructible que el true self, pero al mismo tiempo pienso que no necesariamente y que todos los aspectos que forman parte de nosotros están expuestos a ambas posibilidades, a la continuidad o a la fractura, luxación o destructividad en relación a múltiples factores de la existencia.

Me parece que las recomendaciones que hace Judith Issroff para comprender aún más o descifrar lo que Winnicott dice en Juego y Realidad, de leerse en conjunción con los capítulos de Psychoanalytical Explorations, son pertinentes. La pregunta que hace de cómo es que el mundo llega a ser experimentado como externo y real es, creo, una pregunta que puede ser respondida por cada uno y por lo que cada uno de nosotros privilegiamos en relación a lo externo y real. Por supuesto teniendo implicancias no solamente psicoanalíticas, sino ideológicas, filosóficas y existenciales.

La significancia central en psicoanálisis del elemento existencia, de la cultura, de lo existencial son indudables y lo más interesantes e interminables en su búsqueda. Igualmente los tres conceptos que Judith menciona: true self, elemento femenino, y el sentido línea de vida y continuidad del ser, agregaría sus polaridades: false self, elemento masculino, y discontinuidad del ser.

Creo importante adherirme a lo que Judith dice en su punto décimo cuando se refiere a una categoría artificial, aplicable a las clasificaciones que hacen las más de las veces distinciones arbitrarias. En cambio, los atributos personales, las inclinaciones, el estilo, la teoría y práctica son una.

La libertad personal de Winnicott en la situación clínica para mí, era admirable, era un privilegio compartirla y sintonizar con ella plenamente; dado que es uno de los valores que más admiro y con que más me identifico, lo mismo que la comprensión de los estados de sus pacientes, de ser y de sentir, en sí mismo y en ellos, siguiéndolos y acompañándolos, en contra, auténtica y legítimamente, la adoctrinación, la intrusión y el autoritarismo.

No solamente le importó adentrarse en el espacio transicional, intermedio o potencial, sino en las profundidades del mundo interno y externo y en su realidad y su verdad. Lo mismo en sus vinculaciones, diferencias y quizás, a mi entender similitudes.

La sensibilidad, las vivencias primigenias y el conocimiento auténtico posterior tienen que ver mucho con la contribución winnicottiana, a mi entender. La importancia que le da a aspectos esenciales de la existencia y de la vida y con poesía, sueño e imaginación, estar solo en la presencia de objetos internos y jugar con ellos. Juego al servicio de la comunicación, del working through saludable, creativo, terapéutico, integrador, de la continuidad del ser, restitutivo y expresivo, perceptual, simbolizador en el cual nosotros enriquecemos. Este dormir y despertar permanente acompañado de su true self y el elemento femenino y masculino. En cambio el fantaseo está perdido y desperdiciado para el self significativo. En todo esto, creo entender y sentir a Winnicott como lo hace Judith. De ahí que sus palabras las siento como que son las mías, dado que hubiéramos podido escribir separadamente lo mismo.

En cuanto a la pregunta ¿Cuándo el juego se convierte en trabajo? para mí la respuesta no absoluta, pero personal, sería la dialéctica de hacer del trabajo un juego y al mismo tiempo del juego un trabajo lúdico. A la actividad cognitiva le agregaría: afectiva e instintiva, integrando lo subjetivo y lo objetivo, compartiendo, descubriendo no solamente a uno, sino a la otra y al otro.

Las membranas metafóricas permeables y semipermeables que plantea Judith, que median entre los diferentes espacios potenciales, las reconozco, las pieles psíquicas, cómo nos expresamos en el mundo del espacio interior del sueño que está profundamente vinculado a la realidad.

Creo que muchos de los éxitos logrados en el análisis pueden ser una sublimación de nuestros deseos incestuosos y el encuentro sentido de los espacios de juego transicional y de realidad cultural, se relacionan como contenedores culturales.

El concepto de split off del intelecto o el falso o defensivo self, a mi entender, se descubre y se percibe cuando a través del proceso y del tiempo de vínculo uno descubre estos aspectos en sí mismo, disminuidos, limitados, superados, pero todavía existentes y que permiten una empatía, acompañada de libertad, coraje y autenticidad, que en oportunidades pueden producir sorpresas favorables, mientras uno, como dice Winnicott, tiene una devoción y lo que le escuché a Wieswanger en una oportunidad decirme cuando estuve en su clínica y quiso que trabajara ahí: que una de las cualidades fundamentales para quien se relaciona o se vincula con pacientes psicóticos es el de estar preparado no sólo, como dice Winnicott, a lo inesperado, sino a la frustración permanente.

Los pensamientos finales de Judith son muy lindos. Es cierto que conoce este libro, y que es, como dice, una parte de ella, libro que se encuentra en el almacén de la herencia cultural de la humanidad. Este libro que es inmortalidad simbólica y cómo ella misma, desde una rosa vista en siete modos, Judith nos transmite su subjetividad que la comparte con nosotros y que claramente percibe que ha cambiado con el tiempo, que sin embargo tiene una mismidad a lo largo de su vida, con quien sea que encuentre, compartido con lo que le transmitió nuestro maestro. Yo tuve la experiencia que ella sustenta a través de las palabras de Nietzsche al trabajar con Winnicott, siempre me trasmitió eso: "No me sigas a mí, sino a ti" que yo lo entiendo sin, de ninguna manera excluir lo que compartí, participé y recibí de él, diferenciada, individualizada, separada, crítica en el acuerdo y desacuerdo, en una dialéctica existencial auténtica y en el mantenimiento de su presencia viva facilitante y estimulante, sin lugar a dudas con un sentido de continuidad. Es decir, integrando el pasado y el recuerdo, una historia, pero no solamente como un sense of being de esta historia, sino como un sense of doing de ella.

Acerca del sueño de Winnicott como destructor omnipotente del mundo y de todo en él, es él mismo destruido, insisto, es el constructor que quería celularmente inmortalizarse, no por motivos hedonista-narcisísticos, sino para seguir viviendo y soñando.

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