Volver a la página principal El pensamiento de Winnicott

Comentarios sobre el trabajo
"Visitando los redorridos de la ilusión"
de la Dra. Anna M. Chagas Bovet
por Saúl Peña K.

La Dra. Chagas Bovet sustenta en su trabajo que la experiencia vivida en el contacto primario del individuo con su madre, es la base del proceso madurativo que va a permitir el logro del espacio potencial y por lo tanto la trascendencia y el fundamento desde el cual el analista debe proveer al paciente en análisis y en modo prioritario a aquellos que presentan perturbaciones en la constitución de su self. Los factores etiológicos y patogénicos se han vuelto cada vez más remotos y profundos e influencian el desarrollo de la personalidad total. De ahí que sean los factores fallidos insuficientes los que constituyen el obstáculo al proceso y a la construcción madurativa de la personalidad, en la que Winnicott construye su pensamiento.

La construcción del espacio potencial que hace uso de la experiencia cultural en su punto de vista más propio y auténtico, su mismidad, identidad y creatividad, diría yo, está íntimamente vinculada a la experiencia de ilusión, que es una realidad externa que corresponde a la capacidad propia del niño para crear. Es aquí, con mucha razón, que la Dra. Bovet enfatiza la importancia de la palabra "suficiente" en el pensamiento de Winnicott: adaptación suficientemente buena o madre suficientemente buena, como una forma de concebir el objeto objetivamente, a partir del estadío inicial del objeto subjetivo. La palabra "suficiente" implica una madre o adaptación real no ideal que está lista con las características que le son propias a dar el encuentro a las necesidades y a la vida del niño y de esta manera posibilita la creciente capacidad del niño de hacer frente a los defectos tolerando y superando la frustración.

En la experiencia de ilusión en el rapport con una madre suficientemente buena, Winnicott introduce un factor de orden temporal que tiene importancia frente al hecho que la madre se va adaptando gradualmente menos y menos, según la capacidad creciente del niño frente a esta disminución. De tal manera que esta experiencia a veces repetida permite comprender la frustración limitada en el tiempo, que al inicio debe ser breve para desarrollar la confianza básica, dado que de mantenerse generaría perturbaciones en la estructura de la personalidad básica. Esto nos va a ayudar muchísimo en los aspectos de la técnica analítica.

La madre que desde el inicio ha colmado las necesidades del niño a través de su cuerpo, prosigue su función con otros medios, después del nacimiento, ya que el individuo no está preparado tempranamente para manejar psíquicamente grandes sumas de excitación provenientes del exterior o interior. Aquí están las semillas, como bien dice la Dra. Bovet, de la contribución de Winnicott en sus ideas de holding, de preocupación materna primaria, de madre suficientemente buena y de la importancia del objeto real en el primer desarrollo del individuo.

La Dra. Bovet incide en las enseñanzas de Winnicott de que en un estado no excitado del bebe, éste se turba frente a la excitación. Estas primeras experiencias de urgencia instintual son visualizadas por el infante como turbación, como una amenaza potencial a la continuidad del self y donde la ilusión encuentra su máxima expresión.

La adaptación de la madre suficientemente buena al infante en esta fase, permite que el niño integre estas experiencias y continúe su existencia sin ser interrumpida y que luego será la base de hacer experiencia. El fracaso de esta experiencia de ilusión, hace que el niño frente a la amenaza alienante e incontrolable utilice defensas organizadas con repercusiones que se manifestarán de diversas maneras en el curso del desarrollo. De ahí la importancia fundamental de la ilusión.

La Dra. Bovet introduce el trabajo de Marion Milner de 1952 sobre la formulación original de Winnicott acerca de la ilusión en la que ella menciona la identificación de un objeto con otro como precursor de la formación del símbolo, mencionando a Jones que sustenta al símbolo como resultado no solamente de fuerzas prohibidas sino de establecer un legamen con la realidad. Marion Milner se pregunta si estamos estimulados exclusivamente por la organización y por la coherencia o también por la necesidad básica de descubrir la identidad en la diferencia, sin la cual la experiencia deviene en caos? La fusión del objeto primario y secundario incluyen para Milner el concepto de fantasía, dado que en ésta solamente pueden devenir en un solo objeto. La palabra "ilusión" implica una relación con un objeto externo aun si fantástico, dado que la persona cree que el objeto secundario es aquel primario. Estos conceptos se esclarecen cuando Milner se introduce en las discusiones sobre la formación del símbolo en la que el niño intenta encontrar sustitutos para aquellos objetos originarios de interés que eran los órganos de los padres e igualmente de encontrar sus propios órganos y su funcionamiento entre tantos otros objetos. Estos dos puntos de vista tienden a combinarse y el objeto primario que el niño busca viene a ser una fusión de sí mismo y del objeto: la boca y el seno visualizados y fusionados en una sola cosa. Aquí estamos en el ámbito de los precursores del objeto transicional y de la representación simbólica que Renata Gaddini de Benedetti desarrolla desde 1978, quien señala que estos precursores están en las vigas y en sensaciones táctiles de continuidad, sean de la boca o del seno materno u otras partes de su cuerpo o del cuerpo del niño, proporcionadas por una madre suficientemente buena que brinda al niño la experiencia de ilusión en la que su seno sea parte del bebe.

La Dra. Bovet menciona que Marion Milner se pregunta qué cosa sucede cuando la ilusión de ser un todo único (oneness) es una fase necesariamente recurrente en el desarrollo del sentido de ser dos (twoness) que es impedida u obstaculizada en su frecuencia o en su temporalidad; una de las posibilidades es el desarrollo de un yo prematuro, por lo tanto la separación y las demandas de la necesidad pueden ser aparentemente aceptadas, no necesariamente representando una liberación de potencialidades ulteriores. Así la repetición de la experiencia corporal de ser separado del objeto de amor y de ser reunido como fue indicado por el mismo Winnicott, las experiencias físicas de intercambio con el mundo: respirar, nutrirse, eliminar, etc. y la capacidad gradual de tolerar la diferencia entre el sentimiento de unidad y el sentimiento de ser dos, ahí está el factor de una capacidad del ambiente que promueve tal crecimiento, siendo posible el retorno al sentimiento de unidad en un marco de espacio y de tiempo flexible y de esta manera ser necesario para la preservación del self, el distinguir claramente entre dentro y fuera, entre sí mismo y no sí mismo. Es a través de este proceso de ilusión y de unidad que se desarrolla el proceso madurativo hacia la diferenciación e individuación, tolerando la separación y la alteridad, desarrollando un rapport de confianza básica en el ambiente que permitirá el acceso al espacio potencial, entre yo y no yo, con experiencias creativas del juego, del vivir con imaginación, del dar un sentido general a la experiencia de vida.

Si la presión instintual no es sostenida y contenida en la experiencia de ilusión, constituye una amenaza a la continuidad del ser y un impingement (impacto) a la construcción del área transicional. Para Winnicott los instintos son la amenaza principal del juego, así como del yo, con lo que estamos de acuerdo, siempre y cuando se consideren los grados y la capacidad de ambas partes para, a pesar de la presencia del instinto, contener y sostener la experiencia de ilusión, el ser y la capacidad creativa del juego.

Me da la impresión de que la excitación presente en el juego no derivada de la excitación instintiva es muy cuestionable. Sí creo que frente a la angustia en la construcción de una realidad compartida, el analista se encuentra a veces involucrado en una suerte de seudo-juego y de una intensa conflictiva sostenida por la amenaza de grados instintivos exacerbados, diría yo, para ese niño y esa madre que no fue mitigada suficientemente en la relación primaria y que constituyen como una suerte de perenne espada de Damocles en la estabilidad psíquica del individuo y yo diría, fundamentalmente, en sus relaciones objetales de enamoramiento y de amor, posteriormente.

En el ejemplo que presenta la Dra. Bovet de la sintomatología de Ricardo, de sentirse un alien devorador que tuvo como factor precipitante la visión de una serial televisiva titulada Visitors en la que la población de Alien invade la tierra coincide con una interrupción del amamantamiento traumática, debida a dolorosos rasgados del seno, por la avidez del niño. En el material se percibían castillos atacados por flechas, bombas, minas y todo el armamento posible imaginable, material que a los analistas de niños nos es muy familiar y que se percibe muy claramente en cómo se sintió atacado su self y cómo él trata de hacer sentir al objeto analista lo que sintió en sí mismo.

La Dra. Bovet, con mucha empatía e intuición, intenta desarrollar una experiencia de confianza básica que contraste con la experiencia vivida, ésta se manifiesta en una canción muy transparente en pro de la continuidad del vínculo y la posibilidad de encontrar un lugar y un tiempo para desarollar la capacidad de jugar y de crear un espacio potencial, un espacio terapéutico como elemento rítmico reasegurador de la continuidad de los aspectos de sí mismo en el contacto con Ana Bovet.

Es luego en la descripción de los viajes que ambos hacían y donde se encontraban con criaturas terroríficas y extrañas y con animales selváticos que los asaltaban peligrosamente, donde a mi entender se muestran no solamente aspectos instintivos desbordados y tendientes al caos y al colapso, sino elementos instintivos de libidinización de la agresión y agresificación creativa de la libido que también están incluidas no sólo como elementos amenazantes, sino como elementos integradores y restitutivos, que disminuyen la amenaza y el temor y que fortalecen la libido y la agresión creativas.

En el momento en que se encuentran en el bosque amazónico y que Ricardo, probablemente vinculó la presencia brasileña de su analista, a mi entender no solamente era el elemento amenazante exclusivamente el que surgía, sino al mismo tiempo el elemento de que ella, proviniendo de ese espacio amazónico, había tenido la capacidad de sobrevivir a las supuestas o aparentes amenazas y que él deseaba que le trasmitiera el amor y confianza por lo instintivo en vez del temor y la amenaza frente al instinto, que a un nivel inconsciente estaba sucediendo.

La mención que hace al quinto año de terapia la Dra. Bovet, justamente, para mí viene a ser la recuperación y el baño psíquico de los contenidos que incluso los analistas tenemos lamentable o felizmente todavía internalizados, insight para no sentirnos omnipotentes y superar los prejuicios y contenidos envidiosos del instinto inconsciente profundo y de esta manera desarrollar un vínculo mucho más libre, instintivo y creativo, que a mi entender se dio entre Ricardo y la Dra. Bovet. Ambos, estoy seguro con el componente libidinal indispensable para crear el espacio terapéutico y potencial necesario en la solución favorable de este caso integrado a la agresión creativa.

Yo comparto del trabajo de A. Klutzer Usuelli (1992) sobre la significación de la ilusión en el trabajo de Freud y Winnicott, una versión controversial, una serie de aspectos como de ser la ilusión un concepto fundamental en la teoría y en la práctica psicoanalítica que, a mi entender, va más allá del deseo. Igualmente en el caso de la colisión con la alteridad como muy violenta de una madre no suficientemente buena que muestra una patología de incapacidad de dar un sentido a la propia experiencia o una súbita, tumultuosa y omnipotente atribución de significado descrita por el sujeto como finalmente iluminante y que señala el pasaje a formas delirantes, faltando la capacidad de ilusión que hace que la experiencia del sujeto sea aceptable, integrable y significativa. Todo esto muy importante e indispensable su integración con los aspectos instintivos creativos y no con una desinstintivación que los haría vacíos, débiles y sin el sustento indispensable del instinto creativo, complementándose ambos y no disociándose o escindiéndose.

La ilusión de ser uno solo (oneness) con la madre viene a ser casi una experiencia de retorno, pero también separado, diferenciado e individualizado en una expresión de togetherness y separatedness.

Para mí, la ilusión sigue siendo fundamental a través de toda la vida, siempre y cuando esté integrada, experiencial, dialéctica, filosófica, ética y creativamente con el vivir.

Comparto plenamente la carta de Winnicott a Money Kyrle, respecto a la contribución de parte del individuo al ambiente y del ambiente al individuo.

Igualmente la ilusión de contacto o de vínculo, estoy de acuerdo, es aquello que proporciona el motivo de la vida y que hace del arte, no la más importante de las experiencias humanas, necesariamente, sino una de las más importantes, a no ser que se tome el arte como la expresión creativa general, que es la unión de lo instintivo con lo patoplástico y de la experiencia que lleva a una existencia filosófica, ideológica y ética.

Para terminar quiero manifestar que el término ilusión es usado en diferentes formas por Winnicott al referirse a dos fenómenos diferentes: el primero es la ilusión del objeto subjetivo, descrita como la ilusión del sujeto y objeto invisibles donde la respuesta empática de la madre protege al infante de una prematura conciencia de sí mismo y del otro. La ilusión provee una protección para el infante.

La segunda, desarrollada posteriormente, es la ilusión que llena el espacio potencial. La ilusión que encontramos en jugar, aquí la experiencia de unidad con la madre y de separación de ella coexiste en una oposición dialéctica.

No solamente le importó adentrarse en el espacio transicional, intermedio o potencial, sino en las profundidades del mundo interno y externo y en su realidad y su verdad. Lo mismo en sus vinculaciones, diferencias y quizás, a mi entender similitudes.

La sensibilidad, las vivencias primigenias y el conocimiento auténtico posterior tienen que ver mucho con la contribución winnicottiana, a mi entender. La importancia que le da a aspectos esenciales de la existencia y de la vida y con poesía, sueño e imaginación, estar solo en la presencia de objetos internos y jugar con ellos. Juego al servicio de la comunicación, del working through saludable, creativo, terapéutico, integrador, de la continuidad del ser, restitutivo y expresivo, perceptual, simbolizador en el cual nosotros enriquecemos. Este dormir y despertar permanente acompañado de su true self y el elemento femenino y masculino. En cambio el fantaseo está perdido y desperdiciado para el self significativo. En todo esto, creo entender y sentir a Winnicott como lo hace Judith. De ahí que sus palabras las siento como que son las mías, dado que hubiéramos podido escribir separadamente lo mismo.

En cuanto a la pregunta ¿Cuándo el juego se convierte en trabajo? para mí la respuesta no absoluta, pero personal, sería la dialéctica de hacer del trabajo un juego y al mismo tiempo del juego un trabajo lúdico. A la actividad cognitiva le agregaría: afectiva e instintiva, integrando lo subjetivo y lo objetivo, compartiendo, descubriendo no solamente a uno, sino a la otra y al otro.

Las membranas metafóricas permeables y semipermeables que plantea Judith, que median entre los diferentes espacios potenciales, las reconozco, las pieles psíquicas, cómo nos expresamos en el mundo del espacio interior del sueño que está profundamente vinculado a la realidad.

Creo que muchos de los éxitos logrados en el análisis pueden ser una sublimación de nuestros deseos incestuosos y el encuentro sentido de los espacios de juego transicional y de realidad cultural, se relacionan como contenedores culturales.

El concepto de split off del intelecto o el falso o defensivo self, a mi entender, se descubre y se percibe cuando a través del proceso y del tiempo de vínculo uno descubre estos aspectos en sí mismo, disminuidos, limitados, superados, pero todavía existentes y que permiten una empatía, acompañada de libertad, coraje y autenticidad, que en oportunidades pueden producir sorpresas favorables, mientras uno, como dice Winnicott, tiene una devoción y lo que le escuché a Wieswanger en una oportunidad decirme cuando estuve en su clínica y quiso que trabajara ahí: que una de las cualidades fundamentales para quien se relaciona o se vincula con pacientes psicóticos es el de estar preparado no sólo, como dice Winnicott, a lo inesperado, sino a la frustración permanente.

Los pensamientos finales de Judith son muy lindos. Es cierto que conoce este libro, y que es, como dice, una parte de ella, libro que se encuentra en el almacén de la herencia cultural de la humanidad. Este libro que es inmortalidad simbólica y cómo ella misma, desde una rosa vista en siete modos, Judith nos transmite su subjetividad que la comparte con nosotros y que claramente percibe que ha cambiado con el tiempo, que sin embargo tiene una mismidad a lo largo de su vida, con quien sea que encuentre, compartido con lo que le transmitió nuestro maestro. Yo tuve la experiencia que ella sustenta a través de las palabras de Nietzsche al trabajar con Winnicott, siempre me trasmitió eso: "No me sigas a mí, sino a ti" que yo lo entiendo sin, de ninguna manera excluir lo que compartí, participé y recibí de él, diferenciada, individualizada, separada, crítica en el acuerdo y desacuerdo, en una dialéctica existencial auténtica y en el mantenimiento de su presencia viva facilitante y estimulante, sin lugar a dudas con un sentido de continuidad. Es decir, integrando el pasado y el recuerdo, una historia, pero no solamente como un sense of being de esta historia, sino como un sense of doing de ella.

Acerca del sueño de Winnicott como destructor omnipotente del mundo y de todo en él, es él mismo destruido, insisto, es el constructor que quería celularmente inmortalizarse, no por motivos hedonista-narcisísticos, sino para seguir viviendo y soñando.

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