Volver a la página principal El pensamiento de Winnicott

Comentarios sobre el trabajo concerniente al fenómeno transicional, espacio potencia y creatividad, del Dr. Luiz Marcirio Machado
por Saúl Peña K.

Es un placer contribuir con mis comentarios sobre el trabajo escrito por mi distinguido y querido amigo Dr. Machado. Me parece que lo que conduce a delimitar lo común y la diferencia en los aspectos de estos tres conceptos es la búsqueda de la experiencia cultural y su verdadero lugar en la teoría, trabajo y pensamiento del analista. La significación de juego como experiencia compartida conectada con la creatividad primaria empieza con la vida creativa, la intersubjetividad de la experiencia humana en el área de la ilusión.

Winnicott dice en su artículo "La ubicación de la experiencia cultural" como espacio potencial nos muestra que una parte del yo no es un yo corporal o una función corporal, sino una experiencia corporal característica de la relación de objeto de tipo no orgiástico que podemos llamar la capacidad de relación del yo en la cual la continuidad está dando lugar a la contigüidad. Estoy de acuerdo con los comentarios de Machado sobre el artículo de Winnicott cuando dice que no es el yo de placer ni el yo de realidad, sino algo que integra los principios fundamentales de ambos. Placer y realidad cohabitan en el equipamiento psíquico inicial del infante no obstante que el proceso secundario está en la mente del infante más como potencialidad mientras que está presente en la mente de la madre.

La contigüidad significa la separación y reconocimiento del "no mí" que influye una nueva organización del yo y el proceso de pensamiento mientras que continuidad significa indiscriminado//self objeto. El espacio potencial ocurre en relación con la integridad de la figura materna o con los elementos ambientales, con un sentimiento de confianza que va siendo asimilado que consiste en la sobrevivencia a los ataques destructivos del infante; la falla en establecer confianza de integridad o la pérdida del objeto significa al niño la pérdida del área de juego y de los símbolos significantes. El uso de un objeto transicional simboliza la unión del infante, madre, lugar, espacio y tiempo, la separación que no es una separación sino una forma de unión. El acto de separación e individuación pertenece tanto a la madre como al infante. La actividad imaginativa importa tanto como el elemento que el ambiente proporciona y le permite usar en esta área experimental.

La representación del proceso de percepción y apercepción son símbolos de la unión y separación con y desde la madre. Por eso hay formas paradójicas de representación, la unión de categorías antagónicas tales como la "unión-separación"- "vida-muerte", "dentro-fuera", etc.

El espacio potencial es un término general que Winnicott usa para referirse a un área intermedia de experimientación que se ubica entre la fantasía y la realidad. Las formas específicas de espacio potencial incluyen la experiencia, el espacio de juego, el área del objeto y fenómenos transicionales, el espacio analítico, la psicoterapia, la experiencia cultural y el área de la creatividad. Con un sistema de imágenes y metáforas que están basadas y sostenidas por la teoría psicoanalítica del desarrollo normal y patológico, de la capacidad de simbolización y subjetividad. Este espacio se origina en un espacio físico y mental entre la madre y el infante después en el curso del desarrollo normal del individuo niño o adulto para desarrollar su propia capacidad para generar espacio potencial. Esta capacidad constituye un organizado y organizante conjunto de actividades psicológicas que operan de un modo particular. El proceso dialéctico explorará un posible paradigma para la comprensión de la forma o modo de la actividad psicológica que genera espacio potencial. Para Winnicott el significado está en la forma de lo escrito tanto como en el contenido, el todo forma una unidad, la paradoja es permitir ser aceptada, tolerada y respetada y no ser resuelta.

El espacio potencial es el área hipotética que existe (que puede no existir) entre el bebe y el objeto madre o parte de la madre durante la fase del repudio del objeto como "no mí"; esto es, al final de haber estado unido con el objeto, no está dentro ni fuera, entre el mundo interno, la realidad psíquica interna y la realidad actual o externa. Se ubica entre el objeto subjetivo y el objeto objetivamente percibido entre las extensiones y no mí.

El rasgo esencial del área de experimentación es la paradoja y la aceptación de la paradoja: el bebe crea el objeto (madre) pero el objeto estaba ahí esperando ser creado y, a su vez, crea al infante: nunca desafiaremos al bebe a dar una respuesta a la pregunta: "¿Creaste tú eso? o ¿Lo encontraste?" El área de las experiencias de la persona individual en el ambiente que obtiene espacio potencial junta y separa al infante niño y a la madre objeto. El espacio potencial es llenado con la ilusión, con el jugar y con símbolos.

Una dialéctica es un proceso en el cual dos conceptos opuestos crean, informan, preservan y niegan al otro, cada uno sustentado en una dinámica siempre cambiante. El proceso dialéctico va hacia la integración que nunca está completa, cada integración crea una nueva oposición dialéctica y una nueva tensión dinámica. En psicoanálisis la dialéctica central es la concepción de Freud sobre la relación entre la mente consciente e inconsciente, y yo agregaría la dialéctica entre Eros y Tánatos, cada una crea a la otra y existe sólo como una posibilidad hipotética sin la otra. La mente inconsciente adquiere contenidos psicológicos sólo en la medida en que hay una categoría que tiene la cualidad de conciencia y viceversa.

El proceso dialéctico está centralmente involucrado en la creación de la subjetividad referente a la capacidad de autoconciencia que va desde la autorreflexión intencional al más sutil y obtrusivo sentido de yo-idad por el cual la experiencia está endeudada con la cualidad que uno está pensando, el pensamiento de uno y sintiendo los propios sentimientos como opuestos a vivir en un estado de reactividad reflexiva. La experiencia de la conciencia y la inconciencia incluye momentáneamente la capacidad de generar significados personales representados en símbolos. Esto hace posible que una persona desee. El deseo de hacerse uno mismo inconsciente de un aspecto del sistema de significaciones de uno establece la etapa para la diferenciación de los dominios conscientes e inconscientes de la experiencia.

Paradójicamente la yo-idad se hace posible por el otro. Winnicott los describió como el descubrimiento del infante de sí mismo en lo que él ve reflejado en los ojos de su madre. Esto constituye una dialéctica interpersonal, donde la yo-idad y la otredad se crean una a la otra y son preservadas por la otra. Al describir la dialéctica siempre estamos considerando conceptos, el concepto de madre y de infante y no las entidades materiales.

En la teoría, cada palabra proporcionaría el contraste necesario para el reconocimiento y definición de la otra simple palabra, la coexistencia de opuestos es el contraste del pensamiento de proceso primario. Se requiere del sistema consciente que genere significado inconsciente y al sistema inconsciente se le requiere crear significados conscientes; los símbolos se requieren sólo cuando hay deseo en la etapa del desarrollo siendo discutido, sólo hay necesidad que se encuentre, la necesidad satisfecha no genera deseo por lo cual se requieren los símbolos. Este es un período de la muy temprana conciencia del comienzo de la separación alrededor de los cuatro a doce meses que ha sido el foco del trabajo de Winnicott sobre el espacio potencial.

El movimiento de la unidad madre-infante (madre ambiental invisible) a la madre e infante requiere la capacidad de una unicidad dialéctica psicológica y de separación en la cual cada uno crea e informa al otro. Al principio la dos-idad (que coexiste con la unicidad) no puede ser distribuida entre la madre y el infante en un modo que claramente demarque los dos como individuos separados. Esto es a lo que Winnicott se refiere cuando habla sobre el desarrollo del infante de la capacidad de estar solo en la presencia de la madre. El objeto transicional es un símbolo de esta separatividad en unidad, unidad en separatividad. El objeto transicional es al mismo tiempo el infante (la omnipotentemente creada extensión de sí mismo) y no el infante (un objeto que ha descubierto que está fuera de su control omnipotente).

El logro de la capacidad de mantener la dialéctica psicológica involucra la transformación de la unidad en la tres-idad, un dinámico interjuego de tres entidades diferenciadas. Esto coincide con la transformación de la unidad madre-infante en madre, infante y observador de la madre e infante como tres entidades distintas. Estas entidades son el símbolo (un pensamiento), lo simbolizado (aquello sobre lo que se piensa) y el sujeto interpretante (el pensador que genera sus propios pensamientos e interpreta sus propios símbolos). Un sujeto no existía cuando símbolo y simbolizado eran indiferenciables. La diferenciación de símbolo, simbolizado y sujeto intérprete crea la posibilidad de triangularidad dentro de la cual se crea un espacio. Ese espacio entre símbolo y simbolizado, mediado por un self interpretante, es el espacio en el cual la creatividad se hace posible y es el espacio en el cual nosotros estamos vivos como seres humanos. Este es el espacio potencial de Winnicott. El espacio potencial deja de existir si uno de estos tres se hace diferenciado; el pensador y el símbolo, el símbolo y lo simbolizado o el pensador y el objeto de pensamiento (lo simbolizado).

Además el infante es creado como sujeto -observador de la madre y el infante como objetos (simbólicos), el infante es ahora el creador e intérprete de sus símbolos.

Winnicott señala que es en el espacio potencial donde se originan los símbolos. En ausencia del espacio potencial sólo hay fantasía. Dentro del espacio potencial se puede desarrollar la imaginación. Hay diversas formas de incompletud o colapso de la capacidad de mantener un proceso psicológico dialéctico. La función simbólica es una consecuencia directa de la capacidad de mantener la dialéctica psicológica. La psicopatología de la simbolización está basada en formas específicas o fallas para crear o mantener esta dialéctica.

Desde el principio (en el período de la invisible madre-infante, suficientemente buena) no hay necesidad u oportunidad para símbolos. La madre existe sólo en la satisfacción de la necesidad. Esta unidad puede ser perturbada por la sustitución de la madre, de algo de ella por los gestos espontáneos del infante. Winnicott se refiere a esto como impacto. Algún grado de falla de la empatía es inevitable y esencial para que el infante llegue a reconocer su necesidad o deseos. Repetidos impactos vienen a constituir el trauma acumulativo. El término realidad es usado para referirse a la experiencia como fuera del dominio de la omnipotencia del sujeto, cuando el polo de realidad de la dialéctica psicológica colapsa se vuelve prisionero en el dominio de objetos de la fantasía como vistos en ellos mismos. La comprensión del significado de la experiencia de uno es posible sólo cuando una cosa puede pasar por otra sin ser la otra: esto es lo que constituye el logro de la capacidad propiamente de formación de símbolo.

El desarrollo de la verdad, la capacidad de preocupación por otra persona como un todo y separado, un ser humano capaz de sentir, no como él mismo de sí mismo; con el desarrollo de esta conciencia de la subjetividad del otro viene la capacidad de culpa por el duelo, por simpatía, por el deseo de hacer reparaciones y restituciones opuestas a la restauración mágica del objeto dañado. Esto es siempre un producto de la ruptura de la tres-idad. Winnicott implica que él usó el desarrollo normal de la fantasía como una parte de un proceso dialéctico en el cual la fantasía crea y es creada por la realidad. La empatía es un proceso psicológico así como una forma de relación de objeto que ocurre dentro del contexto de una dialéctica de ser y no ser el otro. Winnicott diría: "Dentro del espacio potencial un lugar con la idea de ser el otro mientras que se sabe que uno no lo es." Sólo en el juego la comunicación es posible, excepto la comunicación directa que pertenece a la psicopatología o a un extremo de inmadurez. La comunicación en la cual uno se siente intensamente desolado por la incapacidad de jugar sin palabras, sino por medio de una inducción de un sentimiento de soledad es lo que Winnicott llamó comunicación directa.

En este comentario el concepto de Winnicott de espacio potencial podría ser entendido como un estado de mente basa do en una serie de relaciones dialécticas entre la fantasía y la realidad, mí y no-mí, símbolo y simbolizado, etc., cada polo de la dialéctica creando, informando y negando al otro; el logro de dicho proceso dialéctico ocurre por medio de un avance del desarrollo desde la "invisible uni-cidad" de la unidad madre-infante (como objetos simbólicos) y el infante (como sujeto interpretante). La falla para crear o mantener el proceso dialéctico conduce a formas específicas de psicopatología que incluyen la experiencia del objeto de fantasía como una cosa en sí misma, el uso defensivo de la realidad que obstruye la imaginación, la relación a un objeto fetiche y el estado de "no-experiencia".

El Dr. Machado termina su trabajo con su propio inspirado y sensible poema que concisamente expresa sus pensamientos y sentimientos.

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