Volver a la página principal El pensamiento de Winnicott

Reflexiones a propósito del trabajo del Dr. Mario Bertolini "Sobre concentración y los objetivos del psicoanálisis"
por Saúl Peña K.

Para Mario Bertolini, coincidiendo con Marion Milner, la concentración en el cuerpo, la conciencia propioceptiva del self-cuerpo que cambia del preconsciente a la conciencia facilita la emergencia del material del paciente y constituye una de las posibilidades terapéuticas del analista. El que el analista entre en los pensamientos y circunstancias de la vida de sus pacientes y los sienta comparables a sí mismo será un eje central en la teoría del tratamiento y de los objetivos del psicoanálisis, con un vínculo de espontaneidad que se enfatiza en la experiencia intersubjetiva, como fuente de dificultades y facilitaciones en la pareja analítica, sea con niños o con adultos. El incluir en el trabajo analítico la reciprocidad entre analista y paciente y la contratransferencia como un elemento facilitante tiene un valor significativo. Más importante sería la mutualidad, a mi entender, entre analista y paciente, que probablemente llega después de la reciprocidad.

Otros analistas con una evidente tendencia a la creatividad, como cita el autor, han desarrollado y vivido estos aspectos del pensamiento de Marion Milner. La teoría del tratamiento que incidía en el paciente es ampliada, siendo lo distintivo que el analista construye su teoría a través del tratamiento con sus pacientes. Cuando los analistas empezaron a tratar a pacientes psicóticos, encontraron que tenían que tratar problemas de transferencia y contratransferencia en el delirio de la pareja analítica y no sólo del individuo, con la disociación participante del yo del paciente y del analista.

Todo esto lleva a esperar que se amplíe la conciencia, la consolidación de la capacidad de introspección, cualitativos, tanto en el observador como en el observado, hasta que ambos reconozcan la existencia de una brecha, de nada, de un vacío interno que es sentido mutuamente. El encuentro de mente y cuerpo desarrolla la capacidad de experiencia interna y de propiacepción en el self del cuerpo. Winnicott el 71 considera que el proceso analítico es expandir las habilidades del analista y del analizado a crear un lugar donde vivir, un área de experiencia que reposa entre fantasía y realidad. Y Ogden el 93 considera el ampliar las habilidades del analizado y del analista para estar vivos como seres humanos. El eje fundamental de este proceso descansa en la observación, en su dominio privado y en una experiencia interna y común de ambos, que es el lugar donde el proceso se desarrolla.

Al ver al niño y al padre jugando lo que emerge espontáneamente en la total inmersión de la experiencia corporal es el tratamiento adecuado y un ejemplo de concentración. Las múltiples preguntas de los niños son expresión de una curiosidad de algo externo y objetivo y no necesariamente de dudas y deseos.

El niño salta con la idea de que las estrellas van a caer entre sus manos de un minuto a otro y agarrarlas, el padre toma al niño de la mano en un viaje de retorno entre él y el niño. Los dos trabajan como una pareja simbólica y perciben su aparejamiento como transfigurados a través de las experiencias visuales y motoras que están teniendo.

El juego se encuentra entre la unión y la separación como Freud indicó en el juego del carretel y el placer conduce en el juego de vuelta a un impulso a tomar posesión. Al comienzo el niño ha sido pasivo y luego se vuelve activo. Es importante que el niño juego no sólo con el carretel, sino con las estrellas.

Para Mario Bertolini una experiencia recíproca de parte del padre, representado por un impulso a ser poseído que al inicio fue activo y después pasivo. En la economía de jugar se genera una tensión displacentera y al irse el padre resulta como una disminución de la tensión, lo que hace la dinámica del emparejamiento percibido y transfigurado es la ilusión como factor fundamental del niño, participada por el padre o madre, encontrando en la realidad externa algo que descansa en la interna. La dialéctica sería en la imaginación. El interés descansa en el self y en el otro, yendo de las sensaciones iniciales a la percepción de su coexistencia por la reciprocidad (mutualidad en el juego). Mientras están jugando nada es tan importante como el juego.

El juego es un aspecto cualitativo y cuantitativo o parcial de una relación objetal total, integral o ideal, centrada en el disfrute, en el descubrimiento, en el orgasmo psíquico que va paradójicamente como experiencia más allá de muchas relaciones objetales que vive momentos de satisfacción, tormenta o disputa.

Aquí me permito discrepar con mi distinguido y apreciado amigo Dr. Bertolini en el sentido de que no únicamente, pero yo sí creo que en el juego tanto infantil como adulto (del hacer el amor) hay una descarga instintiva, por supuesto diferente y, como Freud mismo, dice va más allá del principio del placer que no niega en absoluto que incluya no sólo el placer sino un placer cultivado. Si el pensamiento es la transformación mental del instinto, el afecto la transformación pática del instinto, la fantasía, la transformación fantasmática del instinto, el juego es la transformación lúdica del instinto (¿sublimación?). No creo que persiga necesariamente el lineal y lógico ordenamiento de lo que es presente. No es una declinación de la conciencia sino que toma parte de ésta, va en busca consciente o inconsciente de algo inesperado, imprevisto, creativo. Por supuesto que se enfrenta a la declinación o suspensión simbólica o real de su muerte. Es una declinación de la tensión y el hecho de que se oponga a capas preconscientes nos muestra, a mi entender, la dualidad en la que estamos constituido por dentro y por fuera, en nosotros y en el otro. Luego Mario afirma que el objeto del juego, con lo que sí estamos de acuerdo, no es ordenar y categorizar la realidad, ni buscar la razón, sino las experiencias imaginativas y sus percepciones ausentes e hipotéticas envueltas en una interrogación. La fusión del padre y el niño, una vez vivida, luego negada existe y puede ser encontrada en la realidad.

Cuando el juego logra su finalidad ha internalizado su experiencia y puede ser encontrado nuevamente en la forma de una ilusión participada con el padre o la madre, por el deseo y por la realidad, reencontrable en el objeto secundario del juego del padre. Se extiende a toda experiencia, tanto saludable y placentera como patológica y displacentera, ambas desean que se repita. Hay una analogía entre jugar y el trabajo analítico; el analista utilizando su contratransferencia logra descubrir lo que el paciente comunica aunque no lo comunique a través de su defensa o negación y ver de qué parte le está hablando y a qué parte del analista.

El paciente transmite a través de su transferencia y otras comunicaciones de su inconsciente, preguntándose cómo el analista acepta que él descargue y ponga aspectos dentro de éste, si él logra recrear lo que una vez encontró que ya existía fuera de su creación, se sentirá menos perdido que antes del análisis, ya que éste disminuye su ignorancia, amplía su conciencia y le da insight en relación a sus motivos y sus fines, cosa que no tenía antes.

Cuando empiezan el analista y el paciente a jugar, éste acepta la existencia de la recreación, no sólo intelectual sino emocional y coyunturalmente gracias a los cuestionamientos del analista.. Bertolini imagina similitudes y diferencias del juego del carretel entre dos niños: en Freud y Winnicott. El niño Freud diría: "Yo no puedo coger las estrellas sólo tratando de alcanzarlas con mi mano y mi omnipotencia primaria", pero persistía el cuerpo de su madre o la presencia internalizada de ésta que ya no lo sostiene. El niño hace una aceptación intelectual de la negación que no es aceptada anteriormente a un nivel emocional. El niño de Milner y Winnicott diría: "Junto contigo yo siento en mi mundo interno una verdad indiscutible, que estamos unidos e idénticos y en mi mundo externo que somos diferentes y separados. No puedo sentir que estamos separados sin sentir que somos uno". El niño utiliza la defensa contra la negación, como una imaginación o ilusión participada. La mente preconsciente chequea la coexistencia y similitudes entre uno y el otro y si la experiencia de uno puede ser sostenida por la experiencia del otro. La percepción propioceptiva del self del cuerpo descansa en el conocimiento, juicio y significación y del otro cuerpo de una percepción extereoceptiva de sí mismo, dándose cuenta de las diferencias entre los padres y el niño en el tiempo. Usan el lenguaje verbal que acompaña a la percepción de los dos y las palabras que no solamente van con éstas sino con la experiencia. Estas palabras se introducen en la conciencia negando la experiencia removida y olvidada bajo la condición de permitirse ser negada.

En niños pequeños y en pacientes seriamente enfermos lo negado vuelve a la conciencia en una percepción experimentada que desaparece. Muchas percepciones no eran recíprocas a un movimiento o sensación del otro. El juego brinda la posibilidad de alcanzar sus fines (estrellas) si es recíproco a los del otro, a través del rol de la ilusión en la formación del símbolo. Hay una coherencia interna de descubrir la identidad dentro de la diversidad.

Esta experiencia es psicosomática, contribuye el cuerpo y la psique, cuerpo y mente, son uno. El tránsito, el transporte, lo inmaterial y no concreto contenido en el psique soma, en otro psique soma, el del analista, constituye la transferencia y el del paciente la contratransferencia. Esta transferencia es un fenómeno psíquico que viene del gesto psicofísico y busca la posesión no yo como en el juego.

El psique soma del niño estimula el desarrollo cuando es sostenido por el padre dentro de su cuerpo self, psique soma, no en la mente disociada del cuerpo ni en el cuerpo no habitado por la psique (no amor). Es decir, no amor y no integración y predominio del Tánatos.

Winnicott define el objeto transicional como la primera posesión no-yo. A mi entender es la madre o el objeto parcial de ésta, el pecho. Si ésta es el primer objeto transicional, ahí estaría de acuerdo.

En una relación entre dos personas, entre aquello que es subjetivo y objetivo, para poseer el psique soma tenemos que tener el cuerpo y la psique; en relación a la madre puede ésta ser el primer objeto de posesión no yo porque tenemos su psique y su cuerpo, aunque no por siempre, externamente, tratándose de una good enough mother. Si se trata de un objeto transicional que no sea la madre, tenemos el soma del objeto, pero no la psique, porque no la tiene, porque ésta vendría a ser la posesión no yo por la proyección o externalización del yo o de la ilusión del yo.

El desarrollo de la transferencia psicofísica reposa en innumerables episodios de la hora analítica. Y de innumerables objetos en el cuarto analítico, siendo el analista el primero de éstos. El paciente pone aspectos de su propia subjetividad especial en el analista. Aquellos a los cuales el analista le da suficiente tiempo y lugar se convierten en experiencia analítica, él los recibe en su experiencia de self como que vienen del otro y se vuelven internos para él. Es cuando el paciente siente que su posesión no yo del analista se vuelve real. La contratransferencia tiene una característica psicofísica, gestual, sensorial y motora, que da significación a la transferencia del paciente y a su propia contratransferencia, y descubre los aspectos fenomenológicos por encima de los congniscientes y de juicios en la contratransferencia.

La atención propioceptiva o la corporeidad trae aspectos espontáneos no deseados o no buscados por el analista. Esto trae la existencia de que el fenómeno psicofísico por el otro se vuelve en gestos y no solamente conocimiento, desde que él siente la otredad del otro en su psicosoma y que la elabora en su experiencia del self o de su self análisis que lo acerca a su preconsciente y mente inconsciente. Debe hacerse una distinción entre la identificación proyectiva y la comunicación recíproca en el gesto psicosomático.

Primero viene la proyección del paciente en el analista de lo que ha sido introyectado y esto significa tomar posesión del espacio psíquico y psicosoma del analista. Si el analista poseído no funciona y percibe la prisa de desembarazarse de esa posesión no deseada y hace una interpretación, desliza el problema de sentirse poseído al intelecto y expulsa la posesión por la repetición proyectiva del paciente que repite la misma posesión. En cambio si el analista siente el peso de la posesión y la permite o se permite a sí mismo ser poseído por su paciente, las cosas camb iarán hacia la transformación.

El paciente encara una negación de su narcisismo cuando reconoce que sus urgencias anales no son apropiadas para establecer una relación de objeto (Heimann). Con respecto a la analidad el objeto es superfluo a cualquier intervención o intrusión sentida como un ataque, sus fantasías o sensaciones anales están exentas de cualquier noción de objeto.

En la delusión del paciente de poseer a la madre y al analista y hacerlos desaparecer de la vista en las organizaciones neuróticas y psicóticas se demuestra que la analidad con su localización anatómica escondida y fuera de contacto físicamente con la madre puede crear zonas secretas y aisladas en la analidad, dando luces para comprender diversas patologías incluyendo la homosexualidad.

Si el analista mantiene las señales psicofísicas de su propia analidad puede exacerbar la desilusión. Cuando el paciente llega a la primera posesión no mí en el sentido que él siente su secreto y su aislamiento anal que es guardado y transformado por el analista se convierte en una relación personal.

La tendencia del analista de proyectar su propia falta de reposo conduce a transformaciones, aspectos no deseados de sí mismo, de naturaleza sádica y de necesidad de control del paciente.

El dar tiempo, espacio o lugar para la proyección identificante lograda en la elaboración del gesto físico transforma los efectos de la identificación en el mantenimiento del status de la comunicación y juego.

MATERIAL CLINICO

El paciente incapaz de usar su imaginación (buen desafío para descubrir en esta alucinación negativa con que el analista se identifica justamente lo contrario, que el paciente al impedirse mostrarla convence al analista de que no existe o está incapacitado. Acerca de que en la transferencia él ingenuamente trata de convencerse que el analista acepte sus convicciones, cosa que solamente podría lograr si el analista le mintiera, lo mismo de que no le inspirara sentimientos de solidaridad o de crítica justamente haciéndolo sentir al analista como impedido no solamente en su libertad sino situarlo como él, de no tener imaginación, teniéndola, como el paciente también. Estas convicciones eran parte de un perfecto objeto ideal entendido como la creación compensatoria de la existencia de un objeto real y afectos reificados como contraste de sus afectos esclavizantes.)

28 años y en tercer año de análisis. Buscó análisis debido a serias perturbaciones obsesivas, organizadas como defensa para idealizar y usar aquello que él idealizaba como una fortaleza que tuviera que ser inaccesible y en la cual pudiera refugiarse trasmitiendo, justamente a mi entender, la situación de su inexistencia, deprivación y sentimiento denigratorio con un deseo profundo de ser accesible a lo no tenido y el refugiarse como la búsqueda frustrada de su masiva búsqueda de protección.

El es hijo acomodado de criadores de animales, no siente que la riqueza lo ayude. Idealiza a los padres, escondiendo su odio por querer acumular aún más y a pesar de ello deprivarse más, ya que tiene materia pero no alma ni afecto.

La perfección buscada es por imperfección sentida, busca la suma porque siente la resta o división.

No podía usar su intelecto a pesar de su inteligencia por estar deprivado y desprovisto del alimento del alma o del afecto, de lo auténtico verdadero y espiritual, es decir, como si hubiera recibido algo corpóreo pero sin psique. La relación con la chica y su amor perfecto es una creación de lo no existente vivido por él, pero intentando convertirlo para negar lo primario, escindidamente siente que de tener hijos serían paralizados como él, un espermatozoide y un óvulo fallado de sus padres, maldición, sacar algo de sí mismo era sacar el odio, la venganza, la rabia, la destructividad y la muerte; de ahí su necesidad ingenua y de completud idealizada y perfecta que escondía su imperfección y pobretud psicológica o emocional.

El daba regalos costosos como le habían dado a él, desligados de sentimientos y afecto real. El no querer darle a ella la esmeralda era debido a que era como cuando él recibía lo mismo deprivado de lo que más quería y con profundo dolor, que era lo que proyectivamente él sentía que ella iba a sentir y como si no viniera de él porque el regalo de él iba a ser tan mal sentido como la expresión de su maldad, de su rabia, de su cólera y de su contaminación actualizada por la transferencia en el presente y sentida como que no podía ser de él. En la contratransferencia el analista siente válidamente que el paciente no quería darle lo que le traía como igualmente este aspecto se daba en relación a la chica también y se actúa en la relación sexual en que no era hacer el amor, sino enfrentar su dificultad de hacerlo, de ahí la enorme desolación, el enorme congelamiento de su alma que trataba de contrastar igualmente con la escisión del eros y del amor utilizando un fantaseo y fantasías masturbatorias desligadas de afectividad, congelado y alimentado en lo perverso.

Yo no creo que había sido tomado algo, no porque no lo recibiera, sino que la experiencia primaria obstaculizaba su receptividad y él trataba eso sí no de recuperar o añadir en la fantasía sino de buscar en la fantasía lo que él estaba provisto a recibir que era lo pornográfico lo desprovisto de psique, de mind, de espíritu.

Su fantasía de perfección compatible con los films pornográficos mostraban su imperfección, inadecuación e incapacidad fenomenológicamente exitososa en la forzada masturbación a diferencia de los débiles y cansadores abrazos con la chica real; es decir, los múltiples golpes y mutilaciones sentidos por él tempranamente que lo hacían incompatible o incapacitado a establecer un vínculo integral y creativo.

Esto era expresión de las oscilaciones entre sentirse feo y no y proyectando esta necesidad para cubrir su sentimiento de fealdad interna, en las chicas y esta aparente o real capacidad para ordenar y categorizar los datos de la realidad externa eran la expresión de su incapacidad debido al desorden y descategorización de su realidad interna.

El impedimento a hablar en la contratransferencia era la expresión de una identificación proyectiva y de cómo el paciente lograba que él se sintiera como él y con la urgencia a rebelarse. En cuanto a la posiblemente analidad de este paciente era proveniente de la ausencia materna en relación a su analidad y de ahí que eran sentidas como vacías de la noción de objeto y de lo vacío que él se sentía.

Da la impresión que cuando él reconoce su necesidad de objeto y se desliga de mecanismos compensadores e idealizantes comienza a ser capaz de imaginar y es a través de su vínculo con Mario María en el aquí y ahora que él podía jugar solamente cuando estaba con él en el análisis.

Da la impresión que él buscaba compensar la calidad que estoy seguro le brindaba Mario María con cantidad, para desprenderse luego a través de la defecación masiva de lo obtenido o de lo recibido.

Es evidente que él enfrentaba la angustia de separación que se focalizaba a nivel anal o fecal y que el alimento que le había dado su analista era una estructura reforzante, una clase de cemento que mostraba su debilidad y su carencia que en la realidad era un soporte, pero en la fantasía él sentía que se apoyaba a sí mismo gracias a lo cual estaba en su cuerpo por un temor enorme a la despersonalización.

Es suficientemente significativo y útil esta diferenciación que hace Rycroft entre imaginación y fantasía como expresiones de procesos secundario y primario.

Indicativa para mí de una psicosis mundana no sanatorial ni de hospital sino existente en la cotidianidad, es decir qué sorprendente es la cantidad de gente que se encuentra en lo que podríamos llamar no sólo una psicosis psiquiátrica sino una psicosis existencial, imposibilitada de una imaginación creadora.

Era importante que Mario no se contaminara de estos sentimientos porque esto lo ayudaría gradualmente a no sentirse traicionado y a no sentirse en peligro al final de las sesiones.

El revivía en el análisis el dar tres pasos hacia su analista y tres pasos hacia atrás debido a la fuerte erotización sentida en el presente frente al padre a pesar de la existencia del recuerdo materno igualmente , pero da la impresión en este caso como si esta necesidad de vaciar sus intestinos y todo lo acumulado en su vientre fuera la penetración deseada del padre Mario, pero al mismo tiempo la necesidad de retener este pene o esta columna fecal. Toda esta situación le generaba una excitación pregenital con matices perversos y practicando la forzada masturbación anal desde el comienzo.

Aquí me da la impresión que él se encontraba en una situación de necesidad de sobre-control frente a la angustia y amenaza de perder no solamente algo de lo recibido sino aspectos de él mismo, quizá hasta de una angustia de castración. Desembarzándose de las heces él podría mantener el control sobre su propio pene.

Es posible que la transferencia, como bien dice Mario estuviera en una situación materna anal y sustenta esto en un apoyo, sin embargo sugiero la posibilidad de una transferencia que había llegado a un nivel justamente paterna anal; es decir con elementos y componentes simbólicos por lo menos de naturaleza homosexual y la expresión del conflicto ambivalente frente a la emergencia de este conflicto y ansiedades.

Esta incomodidad y justamente la paradoja de que nada lo perturbaba era índice a mi entender de una defensa muy sofisticada para no enfrentarse a lo que justamente el analista ya estaba encontrando.

El hecho de que el paciente luchaba contra sus cigarros era no sólo expresión de símbolos destructivos para ambos, sino símbolos sexuales destructivos también, no sólo tanáticos. La contratransferencia bajo una nueva luz a mi entender se refiere a la contratransferencia homosexual y el deseo de perfección era por el sentimiento de imperfección, de ahí el sentimiento de muerte o la fantasía de muerte, no de que Mario muriera como analista, sino como padre al descubrir un componente homosexual en el hijo analizando y al sentir que él estuviera tratando de salvarlo de una seria enfermedad que no excluye, era igualmente salvarse él de esta enfermedad; la tos era como una expresión de querer expulsar este sentimiento compartido y ambos compartiendo no solamente esta situación sino la defensa y negación frente a ella.

Me da la impresión que Mario al sentir que el paciente asumía el rol de padre, expresaba el deseo de que no muriera, de convencerlo, como si el convencimiento hiciera que no muriera lo cual es absurdo, porque si tiene uno que morir, no lo van a convencer para no morir, a no ser que la muerte sea simplemente un símbolo. Es posible que el paciente no solamente deseaba que no muriera, sino que él no muriera y que no murieran ambos. El llorar, como bien dijo Winnicott, es expresión de esperanza. El analista se encontraba dudando de si él podía llegar a ese momento. Da la impresión que esta actitud del paciente generó en el analista la inclusión de no solamente verlo a él como paciente, sino en su relación emocional afectiva con él, cosa que ya indiqué previamente.

El hecho de que el paciente trata de hacer lo conveniente para sentirse perfecto físicamente y luego dice: "Esto es ya no estar vivo", es como si el paciente quisiera mantener un vínculo paterno-filial u "homosexual" siempre y cuando él estuviera físicamente bien y de esta manera ser atractivo para el hijo o el padre.

A mí me parece que hay una sobreposición (overlapping) entre elementos de transferencia materna y paterna, de cuestiones orales y genitales y de cuestiones homosexuales y heterosexuales, de vida y de muerte. Daba la impresión que él al estar delgado asumía el rol del hombre y el que el analista estuviera gordo, asumía el rol de mujer o madre.

Aquí se confirma lo que previamente estaba sugiriendo de que el paciente está furioso y expresando su furia debido a que el analista, al decirle que sus dos cuerpos eran diferentes y que existían independientemente, le estaba negando la posibilidad de un acercamiento y de que pudieran estar cerca y juntos, gratificando su fantasía homosexual y diciéndole que sólo en la fantasía eran uno, o sea que era una especie de amor desinstintivizado (platónico).

El paciente experimenta una sensación de angustia frente a sus temores de no poder cumplir como hombre y heterosexualmente, teniendo una serie de sentimientos y temores que se expresaban en somatizaciones y expresiones de impotencia claras como que iba perdiendo la vista. Daba la impresión de que el sentimiento de tener que morir era referido a su posibilidad sexual en su matrimonio. El analista participa de esta ansiedad que significaría que él no ha logrado con el paciente la consolidación de su potencia y que ambos morirían. Esto parecía estar muy vinculado a la cirugía que él tuvo a los 11 años en la columna, íntimamente vinculada a la potencia, quedándose sólo como expresión del temor de que su mujer igualmente lo dejaría solo, lejos de su casa.

Era como digo, equivocada o acertadamente, que él estaba experimentando una angustia frente al temor de una impotencia. El hecho de que su mujer era fea, era como una defensa en el supuesto caso que lo dejara, lo estaría dejando una fea y no una bonita. Los ataques hipocondriacos eran una autogratificación a su narcisismo lo mismo que los de perfección.

El cambio que él experimenta inesperadamente es justamente debido a su matrimonio y a la disminución de la ansiedad frente a su impotencia y la relación que todo esto tiene a que antes se preocupaba mucho del tiempo, es decir de la muerte y ahora ya no, porque estaba viviendo. Todavía existían residuos de sus temores desplazados en el amigo con envueltos en un deseo casi mágico de que cuando él estaba listo su mujer tenía que estar lista, primordialmente en lo sexual y que en la transferencia él también estaba deseando algo similar, indudablemente surgían las angustias frente a la separación de la sesión y por supuesto frente a la separación de su mujer. Las sutilezas de los detalles posiblemente se referían al hecho de considerar que el sentimiento era más importante que el hecho mismo del acto.

En estos momentos me siento confundido en el sentido de no comprender el material en su totalidad, pero sí sin necesidad de una certidumbre, es como si él estuviera tratando de integrar sus aspectos femeninos y masculinos, sus aspectos hetero y homosexuales, reales y fantasmáticos. En ese vivir para otro existía justamente la dificultad de no saber si era vivir para la madre, el padre o ambos y unirlos o separarlos. Si él quiere multiplicar es porque él se encontraba frente a la angustia al decir que estaba loco, estaba frente a dividirse, y al señalar a sus orejas y a sus gritos, eran elementos simbólicos de naturaleza de penetración o no, la misma referencia al cuerpo y a niveles anales y a faltas de claridad, es decir de cercanía homo o heterosexual o no, lo mismo que la situación del peso donde el movimiento era muy expresivo. Cuando él se sienta o arroja al diván muy hundo, y aún más cuando dice si está pesándole al analista y hasta qué punto él puede soportar su peso. El hecho de la propia concentración del cuerpo del analista y de las relaciones entre analidad omnipotencia psicológica y realidad que eran difíciles de ser escuchadas por el paciente y el mismo sentimiento del analista de también temer volverse loco, al sentir que la columna fecal era realmente de fondo el pene fecal. Por supuesto que todo esto puede complementariamente entenderse como una unidad en términos de identidad de su cuerpo y frente a sus sentimientos incestuosos o preferir el delirio como defensa de una realidad verdadera o falsa como Margaret Little se refiere. Encontrando quizás que la única manera de poder resolver este problema de identidad integral era a través de la solución no solamente del self de su cuerpo, sino de su comunicación con el analista, es decir, con su cuerpo, su self y la comunicación de éste.

NOTAS

La contribución de Marion Milner es importantísma de entender porque enfatiza la importancia de la concentración espontánea y auténtica en la atención libre y flotante que permite un real contacto y una comunicación en la transferencia y contratransferencia. Este abandono le permite no cuestionar sus pensamientos o preguntarse a sí mismo las razones. El recibe sentimientos en la transferencia en una forma inespecífica e indiferenciada de continuidad psicofísica en respecto al paciente y la herramienta es la elaboración del paciente de este estado psicofísico. La sorpresa del analista es descubrir aspectos de sí mismo de los cuales no estaba consciente en su relación psicofísica con el paciente. Es un descubrimiento no deseado y espontáneo. No hay coincidencia espacial ni temporal con la transferencia del paciente. El analista siente duda y el espacio vacío es interpretado subjetivamente sentido, pero no verbalmente expresado. Estos espacios son de absoluta responsabilidad del analista y su principal herramienta. Las dolorosas sorpresas son calmantes porque permiten diferenciar entre el self y el no self en empatía. El interpreta desde sí mismo los sentimientos de la transferencia del paciente en vez de tener que comprender e interpretar de acuerdo a la necesidad de su ideal del yo. No hay excitación y su función es calmante. Las cuestiones fuera del intelecto pueden sustentar una oscuridad antes de ser descritos al self y al paciente, pero son de innegable claridad al ser percibidos. El analista está mucho más activo y el instrumento es prevalentemente el intelecto, razón, consecuencialidad, convicción y perserverancia. Establece el analista una relación entre la analidad expulsiva y la perseverancia tenaz que no le permitirá interrupciones que provoca hostilidad hacia lo que sea que interrumpa. El analista que está poseído pero que no puede permitirse ser poseído trata de liberarse a sí mismo e imponer en el otro que lo posee excesivamente a él mismo. Este tipo de concentración menos favorable para sorpresas y transformaciones en el sentido de Bion. El péndulo entre estos dos tipos de concentración es sentido por el paciente que empieza a sentir su peso en el diván y el analista volviéndose más pesado. La percepción del self en el cuerpo parece ser real, porque es la propiedad de uno. En la contratransferencia es percibido como una perturbación, lo que es un vacío de conocimiento, certidumbre de reaseguramientos etiológicos y razón. Habituales armas de autodefensa y defensa profesional. En su trabajo metapsicológico Freud concibe que el conocimiento pertenece al sistema consciente, existen capas que contactan al inconsciente con el consciente, su origen en el inconsciente sigue siendo el elemento decisivo en su destino. El conocimiento que es revelado a nosotros no funciona para otros sistemas. En la contratransferencia el analista se da cuenta que la ansiedad incluida en la relativa claridad y oscuridad de la conciencia puede conducir a la evitación. El refugio en el intelecto o el ideal representa una contra al investimento en términos de ansiedad vinculada a la conciencia. La incertidumbre abre el camino a componentes afectivos de la contratransferencia y pueden ser mantenidos en la conciencia propioceptiva del self y funcionan como fenómeno transicional.

El analista se da cuenta que la percepción no es completamente física o sea que no es solamente un self en el cuerpo. Encuentro entre sensación y deseo como un sueño de la sensación, de ahí que los pacientes hablan de sensaciones claras y oscuras al mismo tiempo. Las cosas adquieren significado cuando son percibidas, él manifiesta ser atraído a algunas mujeres y a otras no. El problema era buscar lo que encontraba en su compañera real cuya conformación somática no se ajusta a la clase de mujer que le atrae. El la percibe antiestética, a pesar de ser proporcionada y utiliza sus rasgos como defensa a su aversión u oposición. La forma o la estética transforman las cosas físicas. El tamaño sensorial de la boca y el tamaño visual del pezón debe ser creado, placer y repulsión. El cuerpo es la lengua de la madre de la psique y es lo que perturba al segundo tipo de conciencia que trabaja de acuerdo a la razón que tiene como objetivo primario establecer secuencia y distinguir causa de efecto e impedir la percepción que nosotros vemos como dos o como una secuencia. Es probable que los niños de dos a tres años se diviertan contando y le demuestran a sus padres que son dos o de dos en uno. Para el false self nada tiene forma y las deformaciones impuestas por el registro de la lógica y consecuencialidad vienen primero, sea tomando el lugar o con el splitting. Los niños desarrollan prematuramente en lo intelectual, musical y motor sintonizando o no, pero no están conscientes que su alma y propósito podrían descansar dentro de esas características sensoriales.

Quiero felicitar profundamente a mi muy querido, apreciado y distinguido colega Mario Bertolini, por su fino y muy valioso trabajo y expresarle mi gratitud por lo que su trabajo me ha inspirado, donde a pesar de la distancia física hay una cercanía, cariño y mutualidad genuinas.

Tu amigo por siempre,

Saúl

Milán, 16 de noviembre del 2000

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